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Nadie conoce a Tom Waits

El periodista Barney Hoskyns lucha contra los elementos y contra el propio músico para escribir la biografía de esta huidiza "antiestrella"

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No hay duda: Tom Waits es una estrella de la música. Sin embargo, su estatus de mito de la canción no cumple los patrones típicos. En España, por ejemplo, se aproxima más al concepto de estrella de culto que al de ídolo de masas. Salgan a la calle y pregunten quién es Tom Waits, ¿cuántos le identificarían a la primera? Probablemente menos de los esperados. Un dato: en julio de 2008 visitó por primera vez España y no logró llenar los dos conciertos que dio en Barcelona.

¿Otro dato? Aquella gira comenzó en San Sebastián el 12 de julio, pero Waits y su familia llegaron a España unos días antes. En concreto, aterrizaron en Pamplona. El cantante alquiló de incógnito un modesto piso en la esquina de las calles de Mercaderes con Estafeta para seguir los encierros de San Fermín desde la mejor ubicación. La casera, que también cocinó para la familia Waits, contaba meses más tarde que la Policía inspeccionó el piso y las casas de enfrente unos días antes de su llegada. Sin embargo, se sorprendía de que, pese a todo el despliegue, nadie reconoció al cantante esos días en Pamplona. Ni fans, ni prensa, ni nadie.

En 2008 alquiló un piso para ver los sanfermines; nadie se enteró

¿Cómo un músico que moviliza a la Policía y que cobra 125 euros por la entrada de sus conciertos es luego un viandante más entre la marabunta? La razón: se ha empeñado en esconderse tanto como ha podido. Como le dijo una vez al periodista Barney Hoskins, citando a Charles Bukowski, 'la gente cree que estoy en el Blarney Stone, en el cruceFifth y Main, bebiendo y fumando puros, pero la verdad es que estoy en la última planta del gimnasio, con una toalla entre las piernas viendo a Johnny Carson en la tele'.

Barney Hoskins ha intentado desenmascarar al compositor de Downtown train en el libro Tom Waits: La coz cantante (Global Rhythm Press), pero el músico se lo ha puesto tan difícil como le ha sido posible. Tanto que acabó preguntándose: '¿Realmente tengo derecho a escribir un libro sobre Tom Waits?'. El periodista sufrió la cancelación de varias entrevistas en el último minutos (entre ellas, las de Keith Richards y Elvis Costello) porque Waits, informado de sus movimientos, los llamó para pedirles que no participaran en el libro.

Waits pidió a Keith Richards queno colaborara con el autor del libro

No es que Tom Waits pretenda esconder aspectos polémicos de su biografía, ya que desde que salió de su tormentosa relación con Rickie Lee Jones a finales de los setenta lleva una tranquila vida de familia. Probablemente es esa normalidad lo que no quiere mostrar, suscribiendo aquella definición del poeta Rainer Maria Rilke sobre la fama: 'La suma de los malentendidos que se reúnen alrededor de un nombre'. Esa misma estrategia han adoptado músicos como Bob Dylan o Neil Young, que 'aprendieron pronto en su carrera musical que cuanta menos información des al público, más quieren saber. No les des mucho y mantendrán el interés', escribe Hoskyns, periodista de renombre que ha escrito para Mojo, Uncut y The Observer, en La coz cantante.



El intento de Hoskyns apunta a la diana donde apuntan todas las biografías de músicos: conocer a la persona que hay detrás del artista. No es algo difícil con músicos como Bruce Springsteen, Sting o Peter Gabriel, que han cultivado una imagen pública fácilmente identificable. Pero cuando se trata de un artista para el que 'la verdad está sobrevalorada' y que dice cosas como 'no siempre es bueno estar donde la gente cree que estás, sobre todo si tú también te lo crees... lo cual es bien fácil, porque entonces no tienes que intentar saber quién eres, simplemente le preguntas a alguien', la tarea adquiere tintes épicos.

Tampoco las entrevistas sirven para acceder al Tom Waits más real. 'Frustra a cualquiera. Es una antiestrella que se niega a vivir de acuerdo con el guión del pecado y la redención que la cultura de los famosos impone', cuenta Koskyns. Aunque nunca ha sido reacio a los encuentros con la prensa, Waits se comporta como si en su cabeza albergara una granja plagada de animales esquizofrénicos. No es extraño que termine hablando de agujeros negros cuando se le ha preguntado por el último disco que le ha emocionado.

Pese a todo, el autor logra dar cuerpo a casi 500 páginas que van de una pormenorizada descripción de la infancia del músico a la crónica de un concierto en Edimburgo el año pasado. Una biografía en dos actos que se parte por el momento más trascendental de su carrera, la publicación de Swordfishtrombones en 1983, el año en que pasó de ser un gran cantante a convertirse en un músico gigante e imprescindible.