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Nalbandian y Del Potro mantienen el espíritu ganador

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Recientes ganadores de los torneos de Sydney y Auckland, a los argentinos David Nalbandian y Juan Martín del Potro no les fue difícil alcanzar hoy la segunda ronda del Abierto de Australia.

Nalbandian, triunfador en Sydney, se impuso al francés Marc Gicquel, por 6-1, 4-6, 6-2 y 6-3, mientras que Del Potro, vencedor en Auckland, liquidó su contienda con otro alemán, Misha Zverev, 80 del mundo, por 6-4, 6-3 y 6-2.

Sin apenas tiempo para muchos entrenamientos y con los biorritmos algo cambiados de sus anteriores estancias respectivas, las dos mejores raquetas argentinas se abrieron paso a la segunda ronda de este Grand Slam, sin sobresaltos.

Nalbandian se enfrentará ahora contra el taiwanés Yen-Hsun Lu, que venció al brasileño Thomaz Bellucci, por 6-3, 7-5 y 6-4, mientras que Del Potro medirá fuerzas con el alemán Florian Mayer, que se deshizo del argelino Lamine Ouhabad por 6-2, 6-1 y 6-2.

Preguntado Del Potro si ya se consideraba cerca de ese grupo de jugadores que lideran la clasificación mundial, Rafael Nadal, Roger Federer, Novak Djokovic y Andy Murray, y que establecen una diferencia con el grupo inmediato de perseguidores, el cordobés admitió que a él le falta dar ese paso aún. "No puedo estar todavía ahí, necesito improvisar mucho mi servicio, la volea, e incluso necesito tiempo, quizás en unos pocos meses pueda estar ahí".

Para "Delpo" el camino está trazado ya y tanto él como su entrenador Franco Davin saben lo que hay que hacer. "Creo que voy en una buena dirección", dijo. "He ganado a buenos jugadores el pasado año y acabo de ganar en Auckland también la pasada semana".

Fue Del Potro uno de los perjudicados por el calor que hizo hoy en Melbourne, 37 grados, pero los soportó con estoicismo. Nalbandian jugó algo más tarde, cuando ya la oscuridad cubría la ciudad. Pese a todo el de Unquillo se quejó de que la tensión de su cordaje no era la apropiada. "No obstante estoy contento de haber ganado porque las primeras rondas de un Grand Slam son siempre complicadas", dijo David, que pendiente de un cambio de actitud, admitió incluso que debe cuidar más sus repentinos momentos de apasionamiento.