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Natalia, a un guiño de la reivindicación

Tras el fustrado Mundial, la catalana aspira hoy a la corona europea de 1.500 metros

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Guadalupe no ha cumplido aún tres años, pero tiene un efecto flotante, un don asociado a su sonrisa que eleva. Guadalupe se sienta en la grada del Olímpico, descubre a su mamá en la pista, entre la maraña de atletas, le hace un guiño y su madre flota. En la nube, Natalia Rodríguez se dispara hacia las semifinales del 1.500, no siempre bien colocada, con cierta tensión, pero decidida y veloz. La mediofondista española atrapa el pase para la final (21.15 h., Teledeporte) sin problemas y dice: 'He visto a mi hija en la salida y ha sido una pasada. Ahora, tras esta carrera, ya estoy más relajada. Me servirá para llegar a la final más fina y mejor'.

Llegará la mediofondista catalana, al menos, con una referencia clara (4:04.95, su mejor marca del curso), y sin las dudas que la han asaltado todos estos meses, mientras preparaba los Europeos, las enfermedades la lastraban, los tiempos no acababan de cuadrar, las sensaciones no llegaban. 'La preparación ha sido muy similar a la del año pasado, pero he tenido muchos altibajos, las cosas no salían, el tiempo se me echaba encima y me comí la cabeza', cuenta Natalia Rodríguez, ahora que todo eso es sólo un recuerdo.

'He tenido muchos altibajos, las cosas no salían y me comí la cabeza'

Atrás quedó el resfriado con el que acometió su primer mitin, las anginas de la Copa de Europa, donde corrió obligada y enferma; y más atrás todavía, las lágrimas del Mundial de Berlín, escenario de su coronación e inmediata descalificación como reina del 1.500. 'Aquella fue una experiencia dura; hubo que pasar página al momento', asegura la tarraconense. Aquel famoso incidente con la etíope Burka, sin embargo, la persigue desde entonces. Y la compromete, aunque sólo sea para recuperar su imagen, a probar que aquello fue un puro accidente. 'Yo no pienso en lo que pasó en Berlín, pero es cierto que esta es una excelente oportunidad para demostrar que sigo estando ahí', concede la mediofondista.

La primera muestra de su presencia la dejó en las semifinales, corriendo más rápido que en todo el año, pese a los nervios y al fuerte ritmo impuesto por las rusas (Alminova y Zbrozhek), su grandes rivales de hoy junto a la francesa Félix (4:04.75) y a Nuria Fernández, brillantemente clasificada (4:06.03). 'Nuria está mejor que nunca', advierte Natalia. 'Yo estoy muy bien, dispuesta por si alguien falla y puedo colarme en las medallas', dice la madrileña. 'La gente ha llegado fortísima aquí', insiste Natalia. 'Pero yo también lo estoy, me he sentido muy bien', asegura.

'Ahora me siento muy bien, con ganas de demostrar que sigo ahí'

Empezó a hacerlo en Madrid y se reafirmó en el campeonato de España, donde revalidó su oro. Con más descanso y más entrenamiento de calidad, los tiempos empezaron a salir y con ellos las imprescindibles buenas sensaciones. 'Tuvimos que adaptar los entrenamientos, bajar la carga; no la asimilaba', cuenta la catalana. Pero todo eso pasó y Natalia espera ahora a que Guadalupe le dé el guiño que la reivindique como la mejor mediofondista de Europa.