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Las negociaciones del Diálogo Social, en situación límite

Zapatero intentaba convencer anoche a la patronal CEOE de que rebaje sus exigencias y haga posible un acuerdo tripartito

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CEOE ha roto la baraja del pacto social. No le bastan los 4.500 millones de euros que las empresas se ahorrarían con la rebaja de cotizaciones sociales de hasta 1,5 puntos que ofrece el Gobierno y ayer por la tarde rechazó formalmente la nueva propuesta que el Ejecutivo planteó el lunes a las patronales y sindicatos. CCOO y UGT condenaron su intransigencia, que dejó al borde del fracaso las negociaciones del Diálogo Social. Todo quedaba supeditado a los resultados de la cena en La Moncloa, a la que José Luis Rodríguez Zapatero se afanaba in extremis para recomponer la situación.

Sin embargo, durante la velada, que se prolongó hasta la madrugada y a la que asistieron los presidentes de la CEOE y CEPYME, Gerardo Díaz Ferrán y Jesús Bárcenas, respectivamente, así como el secretario general de UGT, Cándido Méndez, y el de CC.OO, Ignacio Fernández Toxo, tanto Gobierno como agentes sociales mantuvieron sus posiciones.

Nadie abandonó su postura, con lo que lo único que queda es que, a pesar de las diferencias visibles, no puede hablarse de una ruptura oficial del diálogo.

Fue una jornada frenética de principio a fin. Por la mañana, se celebró el Comité Ejecutivo de CEOE, en el que sus directivos se mostraron mayoritariamente en contra de aceptar el tercer borrador del Gobierno, que contempla una reducción permanente de medio punto en las cuotas empresariales y otro punto adicional sólo para 2010, frente a los cinco puntos que reclaman ellos. Con ese precedente poco alentador, por la tarde se desarrolló una reunión técnica entre el Gobierno y los agentes sociales que resultó más tensa de lo esperado.

De 'inaudita' calificaron fuentes sindicales la actitud de la patronal, que 'descalificó el conjunto' del borrador y puso 'patas arriba' las negociaciones. CEOE no sólo criticó la rebaja de cotizaciones sociales; también se opuso a los planteamientos del Gobierno en materia de ETT o absentismo laboral, y volvió a exigir que se aborde ya la reforma laboral, que el Gobierno dejaba 'para una segunda fase'.

El secretario de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, denunció la falta de voluntad de la patronal, cuya actitud ha dado un giro 'inexplicable' al hacer una 'enmienda a la totalidad', cuando lo 'deseable' era que todas las partes realizaran algún esfuerzo. Igual de perplejo y decepcionado, el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer, lamentó el cariz que habían adoptado las conversaciones: 'El borrador les parece económicamente insuficiente y no comparten su orientación. El acuerdo no existe'.

Todos confiaban en que CEOE moderara sus pretensiones, pero el tono del encuentro fue agrio. Sólo unas horas antes, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, había señalado que la crisis 'no entiende de semanas ni de meses', lo que hacía necesario un acuerdo. Tras conocer la intransigencia de la patronal, esa esperanza se diluyó y Trabajo veía 'materialmente imposible' un pacto, a expensas de lo que sucediera en la cena de La Moncloa.

Desde el pasado día 3, la patronal exige una rebaja de cotizaciones sociales de cinco puntos, que el Ejecutivo ha rechazado frontalmente alegando que en ese supuesto la Seguridad Social dejaría de ingresar 18.000 millones de euros y entraría en situación de grave déficit. ¿Por qué esa petición de máximos? Incluso dentro del Gobierno y los sindicatos hay distintas interpretaciones.

Algunos opinan que CEOE sigue una estrategia negociadora que busca obtener un acuerdo más favorable a las necesidades de las empresas. Otros, en cambio, ven un componente político en su actitud y sostienen que CEOE ha endurecido su posición en connivencia con el PP porque a este partido no le interesa dar un balón de oxígeno al Gobierno. De acuerdo con esa teoría, los conservadores querrían desgastar al Ejecutivo con vistas a un otoño, que se prevé marcado por datos económicos negativos.

Fuentes cercanas a la negociación aseguran que el martes Moncloa dio un ultimátum a la patronal, que pedía más reuniones. Se recurrió incluso a la labor mediadora del presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro, y se esperaba que en la cena de ayer Zapatero mejorara su propuesta.