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Los neofranquistas expanden sus mitos en las librerías

Los revisionistas contrarrestan a la verdad histórica con éxitos de ventas

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La viga maestra de su argumentario dice que el alzamiento militar de 1936 fue una respuesta inevitable a un conato de revolución comunista de los partidos de izquierda en la II República. Son los nuevos franquistas consideran que la dictadura fue una etapa positiva de la historia de España que bajo la citada premisa tratan de contrarrestar la búsqueda de la verdad perseguida por la Ley de la Memoria Histórica y el reciente auto del juez Baltasar Garzón. Escritores, periodistas e historiadores componen la resurrección de los mitos en los que el franquismo sostuvo su poder.

'Lo realmente desconocido es el franquismo', dijo Preston a Casanova

El historiador estadounidense Herbert R. Southworth (1908-1999) fue de los primeros en desenmascarar los mitos que la censura franquista sostuvo durante toda la dictadura. En 1986 criticó los trabajos de los historiadores franquistas Rafael Calvo Serer y Vicente Marrero en los que se sostenía que las relaciones de la España falangista con Mussolini y Hitler fueron 'circunstanciales'. Denuncia esa afirmación como falsa en su libro El mito de la cruzada de Franco (Debolsillo), que argumenta: 'Prometió a Hitler un millón de hombres para defender Berlín en caso necesario [...] la verdad es que Franco ansiaba vivir en una Europa dominada por Hitler, como vice-Führer del Imperio Azul'.

Los historiadores franquistas como García Arias aseguraban que la Guerra Civil 'fue el preludio de la Tercera Guerra Mundial' contra la Unión Soviética. Lo que ensalza el mito repetido por Franco de que fue el único en vencer al marxismo en el campo de batalla.

Los revisionistas rescatan teorías de historiadores como el abuelo de Aznar

Otro de los historiadores que crearon la propaganda franquista, ahora recuperada por escritores como Luis Pío Moa, tiene un apellido familiar: Manuel Aznar. El abuelo historiador del ex presidente del Gobierno escribió el libro Historia militar de la guerra de España en 1940 sin mencionar en ninguna ocasión el apoyo militar de Alemania e Italia a las tropas franquistas. Sin embargo, destaca con todo tipo de detalles el apoyo de la URSS a la República.

El historiador Stanley G. Payne, hispanista de referencia para los recuperadores de los mitos, comparte con Pío Moa la siguiente afirmación: 'Antes de la Guerra Civil, Franco obedeció más a la II República que Manuel Azaña'. Este nuevo mito trata de demonizar al ex presidente republicano como un agitador que boicoteó las elecciones generales de 1933, a la vez que desmarca a Franco de la sublevación militar al minusvalorar la participación del dictador en la conspiración previa del golpe de Estado del 17 de julio.

'Los partidos del Frente Popular eran estalinistas, marxistas revolucionarios y golpistas como Azaña, que intentó el Golpe de Estado en 1934 (Revolución de Asturias) al perder las elecciones en 1933', según simplifica Moa en cada uno de sus éxitos comerciales.

El historiador Julián Casanova cuenta el consejo fundamental que recibió de su colega Paul Preston: 'Los historiadores españoles os estáis centrando sólo en la República y lo que se desconoce es el franquismo'. Casanova publicó tiempo después su estudio sobre la represión en Zaragoza y descubrió que las tropas de Franco habían eliminado a muchas más personas de las que se creía. El ejemplo fue seguido por otros historiadores hasta sumar una cantidad aproximada de víctimas en toda España superior a las 100.000 registradas. Los neofranquistas reaccionaron y centraron los contenidos de sus libros sobre el 'terror rojo' en Madrid. La represión republicana fue tan contada en el franquismo que pareció ser la única.