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Netanyahu enrola a los laboristas en la coalición de Israel

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El primer ministro designado de Israel, Benjamin Netanyahu, consiguió el martes el respaldo del Partido Laborista de Ehud Barak, en un pacto político que podría ayudar al próximo gobierno a evitar fricciones con Washington sobre el proceso de paz en Oriente Próximo.

Según el acuerdo de coalición con Barak, un Ejecutivo liderado por el derechista Likud de Netanyahu respetará los acuerdos internacionales de Israel, dijo un negociador laborista- una fórmula que incluye acuerdos que contemplan la creación de un Estado palestino.

Barak, un arquitecto de la reciente ofensiva de Israel sobre Gaza, mantendrá su puesto como ministro de Defensa. El Comité Central del Partido Laborista aprobó el acuerdo de coalición tras un acalorado debate.

Cerca de un 57 por ciento de los casi 1.200 delegados respaldaron el llamamiento de su líder para unirse al gabinete de Netanyahu, dijo el alto cargo laborista Eitan Cabel en la asamblea del dividido partido.

"El Comité Central ha tomado una decisión, y lo hizo claramente (...) Haremos todo lo posible por permanecer unidos", sostuvo Cabel.

"No le tengo miedo a Bibi Netanyahu", afirmó por su parte Barak ante el Comité Central, utilizando el apodo del primer ministro designado.

Barak intentó desestimar los rumores de que su partido tendrá poco poder de decisión dentro del próximo gobierno israelí.

"Seremos una contrapeso para asegurarnos de no tener un ajustado gobierno de derechas", aseguró.

El lunes Netanyahu selló un acuerdo con los ultraortodoxos del Shas, que ha formado parte de muchas coaliciones de gobierno de derecha e izquierda, y ya ha firmado otro con el partido Yisrael Beitenu del ultranacionalista Avigdor Lieberman.

COMPROMISO CON HOJA DE RUTA

Netanyahu ha evitado declarar su apoyo a una solución de dos Estados para israelíes y palestinos, la esencia de los esfuerzos de paz en Oriente Próximo impulsados por Estados Unidos.

La aceptación indirecta de aquel objetivo y la formación de un amplio gobierno que incluye a los laboristas, podría alejarle de enfrentarse con el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El pacto entre el Likud y el Partido Laborista, leído por el negociador Shalom Simchon en la sesión del Comité Central, parece sugerir un cambio en el enfoque de Israel hacia el proceso de paz.

No hubo una mención específica a negociaciones con los palestinos, y el pacto sólo indicó que el gobierno liderado por Netanyahu buscaría "un acuerdo regional de paz y cooperación en Oriente Medio".

Netanyahu ha señalado que negociaría con los palestinos, pero desea que las negociaciones se centren por el momento en un impulso a la economía en lugar de discutir temas territoriales, una perspectiva que los palestinos rechazan.

Sumando a los laboristas, tendría una mayoría gobernante de 66 escaños en el Parlamento de 120 miembros, un margen que aún podría ampliarse antes del plazo de 3 de abril para definir el gobierno de coalición.

Según el acuerdo de coalición, "Israel está comprometido con todos los acuerdos diplomáticos e internacionales que los gobiernos israelíes han firmado a través de los años".

El político laborista Isaac Herzog sostuvo que el texto representaba un compromiso con la declaración de Annapolis y con una "hoja de ruta" respaldada por Washington para despejar el camino hacia la creación de un estado palestino.