Público
Público

"Ni el fútbol es tan pasional ni el mundo de los negocios tan racional"

Ferran Soriano es un empresario con misión. Tiene el encargo de lograr con Spanair que Barcelona sea un 'hub' de conexiones aéreas internacionales

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Ferran Soriano era de pequeño un lector ávido. Pasaba muchas horas solo porque su padre, propietario de un pequeño comercio, y su madre, peluquera, trabajaban hasta tarde. 'A los 5 años ya me leí un periódico, pero lo que más me impresionó fue una biografía de Edison, por eso quería ser inventor', recuerda como si quisiera dejarse arrastrar por esa ensoñación. Pero Soriano, que ahora tiene 44 años y desde hace dos es presidente de la compañía aérea Spanair, nunca llegó a desarrollar en serio esa pasión por los descubrimientos. El alma de empresario venció.

'En mi casa el trabajo lo invadía todo, el sábado era laboral y el domingo se hablaba del trabajo mientras comíamos, y por eso mi esencia era la de emprendedor', se explaya antes de contar, orgulloso, que a los 14 años ya convenció a sus padres para que montaran un videoclub. 'Por la mañana iba a la escuela y por la tarde cuidaba de los dos locales para alquilar películas que teníamos', añade.

'Comprar aviones es como fichar a cracks, necesitas dinero y valentía'

De los videoclubs a estudiar Ciencias Empresariales apenas hubo un paso. Luego Ferran Soriano aprendió que en la vida, si se quieren conseguir cosas extraordinarias en un mundo tan competitivo como el de los negocios, hay que dar saltos, a veces con la única ayuda de la fe en uno mismo.

Así fue como se embarcó con Joan Laporta en la idea de reflotar el Barça (del que fue vicepresidente durante seis años, tras la desdichada etapa de Joan Gaspart) y así fue como aceptó capitanear Spanair: 'Cogimos una empresa que perdía 186 millones de euros cada año, en plena crisis económica y en un mercado muy competitivo y en sólo dos años hemos conseguido restructurarla'.

Asegura que todavía le hacen falta cinco años más para hacer realidad el mandato de Spanair, un esfuerzo conjunto de instituciones y empresarios catalanes para lograr que Barcelona sea un hub, un centro de conexiones aéreas internacionales de tamaño mediano, como lo es ahora Lisboa. 'Spanair es una misión ejecutada a través de una empresa y eso no tiene nada de anormal. Los estados portugués y español han invertido muchos millones de euros hasta crear compañías como TAP o Iberia que diesen servicio a Portugal y a España'.

'Dentro de 50 años igual no se puede volar en avión por falta de petróleo'

Para el objetivo harán falta cinco años y aviones de más largo recorrido que los de la flota actual de Spanair: 'Es como un club que tiene que comprar cracks, necesitas una base financiera razonable y valentía para hacerlo', afirma Ferran Soriano, quien ve compatible la emergencia del Prat con Barajas. 'El modelo alemán, con Fráncfort y Múnich, es muy claro, porque no podemos tener una visión tan estrecha de la competencia. Competimos con el mundo y no con Madrid, cuantos más pasajeros, más riqueza para el territorio español'.

Confiesa que cuando era directivo del Barça, en las reuniones de la Junta, se repetía con frecuencia la frase 'la cabeza, en la nevera', para no dejarse arrastrar por las actitudes apasionadas que suscita el fútbol. 'No creo que el fútbol sea tan pasional ni que los negocios sean tan racionales', concluye con la flema que utilizó para escribir el libro La pelota no entra por azar, unas reflexiones sobre manage-ment inspiradas en la gestión futbolística.

Tras sus experiencias con aviones, fútbol, telecomunicaciones y libros electrónicos, Soriano define al empresario como aquel que puede vivir con incertidumbre, capaz de dormir bien aunque no sepa si cobrará cada mes. Y, además, con capacidad de aprendizaje. 'En el año 2000 yo estaba en el campo de las telecomunicaciones y pensaba que con las videoconferencias se dejaría de viajar en avión por negocios, y en el 2011 la gente sigue volando cada vez más'. Pero advierte: 'El reto de futuro no está resuelto, no hay alternativa a los aviones como sucede con los coches eléctricos e igual dentro de 50 años no se puede volar por falta de petróleo'.