Público
Público

Nik Wallenda realiza la hazaña que le costó la vida a su bisabuelo

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Nik Wallenda recorrió hoy, a una distancia de 30 metros de altura, los más de 90 que separan los dos edificios del Hotel Conrad de San Juan, en homenaje a su bisabuelo Karl, quien en 1978 falleció cuando intentaba realizar exactamente la misma proeza.

El trapecista estadounidense llevó a cabo la espectacular acrobacia junto a su madre, que con 58 años -según dijo uno de sus nietos a Efe- hizo el mismo recorrido que su hijo pero en sentido contrario.

Nik provocó los gritos de la decenas de admiradores que seguían la escena desde las afueras del hotel cuando a cerca de 5 metros de alcanzar el otro edificio resbaló, lo que provocó que se tambaleara peligrosamente durante segundos.

El trapecista de la legendaria familia de origen alemán y su madre tuvieron que realizar la acrobacia con una leve lluvia que caía esta mañana sobre San Juan que dificultó todavía más el recorrido.

Otro de los momentos críticos de la proeza llegó justo a la mitad del recorrido, cuando Nik tuvo que pasar por encima de su madre, sentada para facilitar el movimiento, en el momento de cruzarse en el clave que enlazaba las dos azoteas del hotel de San Juan.

El trapecista estadounidense, de 32 años, consiguió así lo que intentó hace décadas su antepasado, que murió a los 73 años tras una caída desde una distancia equivalente a 10 pisos.

Los puertorriqueños que hoy acudieron al distrito turístico de Condado de la capital disfrutaron de la habilidad de Nik, "el Rey de la cuerda floja", conocido por batir varios récords mundiales y por poseer el récord Guinness por cruzar en bicicleta la cuerda floja más larga y elevada del planeta.

El trapecista puso emoción a una hazaña única en Puerto Rico, donde el pasado marzo otro miembro de la familia, Rick, recorrió un cable de casi 80 metros colocado entre dos edificios de la Avenida González Giusti, en Guaynabo, cerca de la capital puertorriqueña, a 18 metros de altura.

Hasta cinco miembros más de la famosa familia de acróbatas perdieron la vida en las décadas de los sesenta y setenta en hazañas similares a la que hoy brindó Nik a los puertorriqueños.