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"De niña me sentaba en la escalera a escribir los números del universo"

Mercedes López-Morales, buscadora de planetas extrasolares, lidera uno de los cuatro proyectos finalistas de la ESA para crear un telescopio espacial europeo

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¿Cuál es el colmo de un astrofísico? Que su estrella favorita no le dé un autógrafo'. Mercedes López-Morales (Tenerife, 1973) cuenta el chiste con gracia y esas ganas de reír que ni la complejidad del universo refrena. La investigadora canaria se dedica a la tarea laboriosa de buscar exoplanetas, posibles mundos más allá del sistema solar. Y la paciencia y el tesón puestos lograron que fuera la primera en detectar la atmósfera de un planeta extrasolar con observación desde la Tierra. 'Antes sólo se conseguía con el telescopio Hubble, y gracias a la publicación de nuestro hallazgo, en el 2009, hemos abierto muchas puertas', afirma orgullosa. Tantas que los científicos descubren, de promedio, un nuevo planeta cada semana.

La atmósfera de López-Morales recubre el planeta con el nombre tan poco romántico de Ogle-Tr-56b y está a mil pársecs de distancia, esa medida propia de Star Trek, una serie que define 'como la utopía total'. Es decir, para llegar, tardaríamos unos 3.000 años luz en una nave preparada. Con un avión comercial, emplearíamos la burrada de 3.900 millones de años. 'Mejor que vayamos a sitios más cercanos, los confines del sistema solar se encuentran a unos 80 años y la estrella más cercana, Proxima Centauri, a unos 4 años luz', revela con la voluntad de ser clara en un terreno incomprensible para la mayoría de humanos. 'Pero en la Luna no invertiría más dinero, allí no hay nada', aclara.

'A distintas escalas, el latín es más complicado que el universo, sin duda'

Mercedes dice que cuando explora el espacio se siente pequeña, que le entra 'una modestia apabullante'. Su estatura, poco más de metro y medio, ayuda a magnificar la sensación, pero, curiosamente, contribuyó a su vocación. De muy chiquita soñaba con ser jugadora de baloncesto 'pero me confundían con la pelota', bromea. Luego, más en serio, confiesa que pretendía ser traductora. Hasta que a los 15 años le tocó estudiar latín y vio que las matemáticas le parecían más fáciles. Luego corroboró sus impresiones iniciales: 'A distintas escalas, el latín es más complicado que el universo, sin duda'. Y especifica: 'El universo es comprensible hasta cierto punto, sigue leyes relativamente básicas'.

En el cambio por sus gustos influyó decisivamente Amparo Corrullón, la profesora del instituto que le hizo ver que las cosas de la física están relacionadas con la vida cotidiana. Y, también, una inquietud interior inconsciente: 'A los cinco años ya se me metió en la cabeza que tenía que escribir todos los números del universo, me sentaba en una escalera con una libreta y cada día empezaba desde el cero, quería escribirlos de una tacada y creo que como máximo llegué al 700'.

De mayor se licenció en astrofísica y luego tuvo que ampliar estudios en Estados Unidos y beneficiarse de becas de la NASA y el Instituto Carnegie para su labor investigadora. 'No nos pasamos el día en el telescospio', asegura para enterrar tópicos de su trabajo. En cierta manera, la exploración espacial se hace a ciegas: 'sabes lo que buscas y dónde, pero te dedicas a analizar datos matemáticos y a buscar secuencias que te revelan cosas'.

«Hay vida en otros planetas, perose trata de buscar si es inteligente»

López-Morales forma parte del núcleo del proyecto ECHO, uno de los cuatro finalistas designados por la Agencia Espacial Europea de entre 50 candidatos y que supone un intento de construir un pequeño Hubble. Si prospera la iniciativa, la dotación económica será de 470 millones de dólares para analizar exoplanetas. 'Seguro que hay vida allá fuera, otra cosa es que sea inteligente, pero eso depende de donde ponemos la frontera de inteligente, si en un delfín o en un ser humano', pondera convencida.

En el fondo, la astrofísica cree que su trabajo 'es metafísica pura y dura, se trata de saber si estamos solos o no'. Y por eso defiende esa búsqueda: 'Sería mejor arreglar este mundo, erradicar la pobreza y luchar contra el cáncer antes de ir a buscar otros, pero también recortaría antes en tanques que en la búsqueda de planetas'.