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Niños o "monos de feria" en televisión

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Apenas tienen 5, 9 ó 13 años pero ya han probado la fama. Son menores anónimos o hijos de famosos y sus vidas acaparan programas de actualidad rosa y de sucesos o espacios que buscan "niños prodigio", extrovertidos, locuaces y divertidos.

"Los menores existen y tienen que participar en televisión", afirma a Efe el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda. El problema surge, según él, cuando los menores son utilizados como espectáculo o se desvelan circunstancias personales de sus vidas ante la mirada de miles de telespectadores.

En España, una ley orgánica y un código de autorregulación firmado por los principales canales de televisión protegen, entre otros aspectos, la aparición de menores en programas, pero se trata de un marco normativo "que no se está respetando", lamenta Canalda.

"Cada vez aumenta más el número de demandas por la vulneración de la intimidad de los menores", señala Canalda, quien se muestra partidario de "reestudiar la situación y asumir como válidos determinados límites".

El juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias ejemplarizantes, denuncia que la televisión "no cumple con la ley de protección jurídica del menor".

Para la directora ejecutiva del Comité Español de UNICEF, Paloma Escudero, el tratamiento de la infancia en los programas de televisión ha mejorado en los últimos diez años en España, pero reconoce que también hay "excepciones".

"Solo queda apelar al código de autorregulación y pedir mayor vigilancia por parte de los medios", añade Escudero.

MADUREZ PSICOLÓGICA

Desde hace seis años, una cadena autonómica de televisión emite en horario de máxima audiencia un programa en el que menores de 5 a 12 años entrevistan a personajes famosos además de cantar o contar chistes.

"Hijo mío, estás más bueno que el huevo Kinder", dice una de las menores durante la entrevista con un conocido cantante. "Es preocupante el uso de menores en programas que no están específicamente dirigidos a niños y en el que éstos no actúan como niños", apunta el catedrático de la Universidad de Sevilla, Manuel Ángel Vázquez Medel.

El también ex presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía advierte de que "no pueden exhibirse niños como objetos de una barraca de feria" y critica que programas como éste, a pesar de cumplir con la legislación laboral, suponen un "grave incidente en la maduración psicológica del menor".

"Los menores tienen derecho a madurar según su propia progresión biológica, física o psíquica y a descubrir las luces y las sombras de la vida por sí mismos sin ser cortocircuitados por incitaciones o ideas que simplemente no son adecuadas a su edad", denuncia este catedrático.

Para Arturo Canalda, estos programas aleccionan a los niños "para que sepan lo que tienen que preguntar", una práctica que niegan fuentes de la productora de este programa consultadas por Efe.

El asesor pedagógico del Observatorio Europeo de Televisión Infantil (OETI), Gualbert Vargas, cree que el impacto de la participación de un menor en televisión también está relacionado con "el eco que el entorno más cercano concede al hecho de haber salido por televisión".

"Si el niño se convierte en la estrella del barrio y no se le hace valorar el día a día, puede acabar interpretando que salir por televisión es lo que tiene que hacer en la vida", puntualiza Vargas.

La directora ejecutiva de UNICEF subraya que el problema surge cuando "se salta la línea" y se le pide al menor que ejerza roles que no son acordes con su edad y afectan a su dignidad personal.

En los sesenta, muchos españoles quedaron cautivados por Marisol o Joselito, dos "niños prodigio" que con el tiempo se convertirían en "juguetes rotos". "Esa experiencia infantil condiciona fuertemente, pero luego cada persona reconstruye su vida de una manera diferente", asegura Vázquez Medel.

No obstante, la decisión de Pepa Flores (Marisol) de desaparecer de la vida pública contrasta con la de otros niños que terminan en depresión profunda, en la delincuencia o en situaciones límite, según este catedrático.

Tras el asesinato de Marta del Castillo, dos menores aparecieron en programas de Telecinco y en uno de ellos la ex novia del presunto asesino respondió incluso a preguntas sobre su vida íntima sin ningún mecanismo para difuminar su rostro, pese a ser menor de edad.

La Fiscalía de Sevilla presentó una demanda por estos hechos, pero a juicio de Emilio Calatayud "se debía actuar con más contundencia".

"Con ese caso se han excedido todos los límites y todas las fronteras", sentencia Vázquez Medel.

DUEÑOS DE SUS VIDAS

En plena naturaleza, dieciséis niños de 10 a 12 años participan sin la tutela directa de los adultos en un singular campamento rodeado de cámaras de televisión. Éste es el eje central del programa británico "Boys and girls alone", cuya adaptación ha iniciado una cadena nacional.

"Cuando colocan cámaras y lo que hay detrás son muchos miles de espectadores viendo lo que hacen los niños, su espontaneidad se pierde y también el referente de que ellos son dueños de sus vidas", señala el Defensor del Menor.

Para Vargas, estos programas "son una manera de ocupar una franja horaria mediante un contenido educativo dudoso para obtener cuota de pantalla".

"Aprovechar a un niño para hacer espectáculo quiere decir que hay muy pocas ideas", denuncia este pedagogo, quien propone espacios en los que los menores puedan opinar libremente.

Se trata, según Canalda, de reivindicar la presencia en los platós de "la voz de un niño de 10 años, no de lo que quiere el guionista que diga el menor para luego obtener un corte simpático".

Otra de las propuestas es enseñar en los colegios el funcionamiento de los medios audiovisuales y que, como sugieren desde UNICEF, los propios menores graben sus programas en "un entorno de dignidad y con contenidos acordes a su edad", que promuevan los valores del esfuerzo, la familia, la educación o el juego.

HIJOS DE FAMOSOS

¿Qué hacer cuando los famosos exhiben a sus propios hijos? La cuestión volvió a plantearse hace un mes cuando el Defensor del Menor pidió a la Fiscalía de Menores que investigara a la comentarista televisiva Belén Esteban por usar detalles de la vida de su hija en televisión.

Vázquez Medel califica de "impudicia" el hábito de usar la relación con el hijo para cobrar o mantenerse minutos en pantalla y cree que el menor es "un bien a proteger, incluso por encima o en contra de la voluntad de padres irresponsables".

"Conocemos prácticamente toda la vida de los hijos de los famosos y es lamentable", opina Calatayud, quien considera que hay "suficiente legislación", pero que se requiere "mayor compromiso por parte de la Fiscalía, que debía intervenir más a menudo".