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"Si no cambiamos, no va a quedar partido que repartirnos"

Martu Garrote milita en el PSOE de Madrid y ha impulsado, junto con Mariano Beltrán, el documento 'Por un PSOE útil' que exige "una nueva forma de liderazgo" a Rubalcaba

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'Somos sólo 50, pero fíjate qué ruido hacemos'. Exultante, Martu Garrote (Madrid, 1972) reconoce como un éxito la cobertura de la que ha gozado el manifiesto Por un PSOE útil firmado por 50 militantes de base procedentes de diversas federaciones socialistas del Estado, y que exige 'una nueva forma de liderazgo' a la Ejecutiva federal que dirige Alfredo Pérez Rubalcaba. Militante en la agrupación de Chamartín desde hace varios lustros, Garrote ha impulsado esta iniciativa junto al murciano Mariano Beltrán. Ayer, en conversación telefónica con Público, afirmó que el texto 'no va contra Rubalcaba', pero reconoció que se ha ido difundiendo en secreto por miedo a que posibles nuevas adhesiones dieran un paso hacia atrás por las 'presiones de Ferraz'. 

¿Cuál es la representatividad de 50 militantes en un partido con más de 200.000 afiliados?

Horas después de que se hiciera público el comunicado ya habíamos conseguido 100 firmas. Y, cada noche a lo largo de la semana, iremos publicando una actualización con las nuevas adhesiones. De todas formas también firmaron 50 personas el documento Mucho PSOE por hacer que encumbró a Carme Chacón a las primarias en el Congreso federal de Sevilla. Y el Comité federal lo componen 150 personas y deciden por 200.000. A mí lo que me parece importante es que el texto haya sido firmado por gente que no se conoce de nada pero que comparte esas ideas. Hay muchos grupos de base que estaban esperando a que sucediera algo. Pero la gente tiene miedo porque Rubalcaba se cree que estas iniciativas van contra él y temen represalias. Pero esto no va contra él, va contra los procedimientos. 

¿Cómo surgió la idea del comunicado?

Yo tengo un blog que es muy conocido entre la gente del partido, en el que he planteado muchas veces la necesidad de que haya un cambio en el PSOE. Y el paso definitivo lo dio Mariano Beltrán, un militante de Murcia que escribió un primer esbozo de lo que sería el texto definitivo. Nos pusimos a trabajar en él pero siempre en el ámbito de la militancia. Cada uno aportaba una matización o una frase. Y el comunicado se cerró la semana pasada. 

¿Cuentan con el apoyo de algún diputado nacional, o de algún dirigente federal o regional?

La condición que nos pusimos cuando empezamos a trabajar en esta iniciativa era no incluir a ningún cargo orgánico para que no se nos acusaran de ser de uno o de otro dirigente. Queríamos que fuera un texto de la militancia pura y dura. Si hubiéramos tirado de uno u otro amigo de cualquier cúpula regional o federal seguramente hubiéramos conseguido más firmas. Pero no sería esto. 

Insisten en que el la iniciativa no va en contra de Rubalcaba. ¿Creen entonces que él podría poner en marcha todo lo que piden en su texto?

No parece que nuestras propuestas entren dentro de sus planes. Quedó claro en [el Congreso federal de] Sevilla cuando expuso su proyecto con el que espera que el PP se hunda por su propio peso. Además, en febrero quedó de manifiesto que el partido está dividido en dos. Rubalcaba ganó con toda la legitimidad, pero lo que él diga o quiera no puede ir misa sistemáticamente. Tiene que dialogar y hablar, no puede prescindir de la militancia. Rubalcaba no es el problema, pero si hubiera convocado una Conferencia de Organización en junio estaría más legitimado porque se hubiera sabido qué quiere mayoritariamente el partido.

Este domingo se celebra el Comité federal del PSOE. ¿Cree que se producirá un debate en el sentido que plantean en su documento?

Estoy segura. Hay mucha gente que piensa lo mismo que nosotros incluso entre quienes apoyan a Rubalcaba. Consideran que no se puede dejar de lado a los militantes. Además, no hemos renovado nuestros estatutos y ni siquiera tenemos los procedimientos para celebrar las primarias abiertas que se aprobaron en el Congreso de Sevilla. Queremos recuperar los cuatro millones de votos que hemos perdido este año. Además, hablando egoístamente, si no cambiamos, no va a quedar partido que repartirnos.

¿Quiénes les inspiran?

Nos gusta el modelo de socialismo francés que encarna François Hollande. En realidad, tenemos dos caminos, tomar el del Pasok de Grecia y acabar hundidos o acogernos al modelo de participación de Hollande.

Se lo preguntaré de otra manera. En el caso de que se celebraran en el PSOE primarias en este momento, ¿quién sería su candidato ideal?

No sería justo que yo hablara de nombres puesto que en este momento represento a todos los firmantes del documento. Y lo cierto es que entre nosotros no hemos hablado de nombres. Porque si no cambia la organización da igual quién esté al frente. A mí lo que no me valen son las normas. Y con la renovación que exigimos daríamos pie a una mayor participación y surgirían nuevos valores del socialismo.

¿Cuáles son las principales medidas que promueven?

En primer lugar, queremos que se celebren primarias a todos los niveles. Que no sean unos delegados los que escojan a nuestros líderes sino que sean votados por cada uno de nuestros militantes. Asimismo, exigimos la limitación de los mandatos y que se siga la premisa un hombre, un cargo y un sueldo. Queremos promover, también, iniciativas que impulsen la regeneración democrática, como la tolerancia cero con la corrupción dentro y fuera del partido. Después se abrirán nuevos debates como el de la paridad real o la defensa de la igualdad con coherencia política.

Hoy (por ayer), la vicesecretaria de Organización de su partido, Elena Valenciano, pareció dar un giro en la estrategia de oposición de Rubalcaba, cuando dijo que no se puede seguir tendiendo la mano al Gobierno.

Me ha parecido muy coherente lo que ha dicho sobre la labor de oposición. Es inteligente escuchar a la ciudadanía y las rectificaciones son siempre positivas. En cambio, estoy en contra de lo que ha dicho sobre la Conferencia de Organización [que se celebrará los días 10 y 11 de noviembre en Madrid]. Ha dicho que será una conferencia programática, lo que significará hablar exclusivamente de política. Creo que también tenemos que hacer un debate interno. Somos capaces de ver nuestro propio ombligo y, a la vez el de los ciudadanos.