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"No me sirven las excusas baratas"

Campeón olímpico de los 1.500 metros en Bercelona 92. Soriano afincado en Andújar  (Jaén), estos días observa con tristeza la crisis del mediofondo español.

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Está viendo los Mundiales como un niño. No se pierde una carrera. No se despega de la tele. Desde su retiro en la sierra de Andújar, Fermín Cacho (Ágreda, Soria, 1969), el mejor atleta de la historia de España, analiza lo que ve con esa mezcla de sabiduría rural y sentido común que siempre le ha caracterizado. Critica lo que no le gusta y aplaude lo que le gusta. Ecuanimidad castellana para este hombre que hace 17 años levantó al público de Montjuïc con su medalla de oro. Una autoridad, por tanto, quizás la máxima, para abordar el fracaso español en la distancia reina, por primera vez sin un representante en la final de unos Mundiales. Higuero y Reyes niegan la crisis. Cacho discrepa.

¿Cómo vivió el oro de Marta Domínguez?

Lo vi en casa, con mi mujer. Antes de la carrera le dije que iba a ser oro o plata. A Marta la he seguido todo el año y no dudaba de ella.

¿Qué virtud destaca de la palentina?

Muy sencillo. Cuando sale a la pista, no se siente inferior a nadie. Se entrena para ser la mejor del mundo y así puedes ganar o ser cuarto. Pero si te entrenas para ser cuarto, es difícil llegar a la final.

Marta ha sabido reinventarse con su cambio de prueba. Usted nunca se probó en los 3.000 obstáculos.

Porque estaba cómodo en los 1.500. Eso es hablar en pasado. Y no vale para nada.

Entremos en el debate de los 1.500 metros, su especialidad y la prueba reina del atletismo español. España se quedó sin finalistas por primera vez en la historia de los Mundiales.

Sí. Y, no me acuerdo muy bien, pero creo que en los Juegos Olímpicos esto tampoco nos pasaba desde hace 20 años, desde Seúl.

¿Cuál es su análisis?

Pues lo primero, está claro que es una pena. Y lo segundo, que falta ambición. Y lo que he dicho, lo que Marta Domínguez derrocha (el no sentirse inferior a los rivales) les falta a los de 1.500 metros.

Pues ya vio el diálogo que mantuvieron al respecto para Público Juan Carlos Higuero y Reyes Estévez. Dicen que el nivel era muy alto, que había 16 atletas en marcas de 3:32 o mejores.

¿Y qué marcas quieren que tengan, si están en unos Mundiales? A mí no me sirven las excusas baratas.

¿Y qué hay que decir cuando se pierde?

Nada de excusas con los rivales. Hay que decir 'no he podido' o 'mi mentalidad no ha sabido superar a la de mis rivales'. No pasa nada, el mundo no se acaba. Pero lo que hay que hacer es luchar por ganar. Hay que estar ahí.

Vamos por partes. ¿Cómo vio a Higuero en su semifinal?

No entró nunca en carrera. Y tampoco es que fuera una serie rapidísima. Pasaron el 800 en 1:58. Muy normal. Fue una carrera en 3:36. Nunca estuvo bien colocado, tenía que haber salido delante.

Él dijo que esperaba atacar al final.

A ver. En una carrera de éstas, no te la puedes jugar, tienes que competir con un plan. Eso de salir a ver qué pasa te puede salir bien una vez, pero no siempre.

¿Y Reyes Estévez?

Pues aquí digo todo lo contrario. Corrió bien tácticamente, iba bien colocado, pero le faltaron fuerzas, algo que le está pasando en los últimos años.

¿Se alegró usted cuando ganó los Nacionales?

Mucho. Él era un atleta hundido, desahuciado. Estuvo así durante años y en Barcelona resurgió.

Dice que tiró varios años de su carrera cuando vivió en Soria.

Eso no es así. Él se adaptó bien a Soria y ganó un campeonato de Europa a Baala entrenándose allí. Lo que le costó fue el cambio de entrenador. En Soria hizo buenas temporadas. No sé si quizá le faltó más disciplina... Pero desde que está en Madrid ha hecho menos cosas que en Soria.

¿Le llama aún junior?

Sí. Pero es cariñoso. Hace quince años batió el récord europeo junior en Zúrich y ahí le pusimos el mote.

¿Y Arturo Casado?

Alguien dijo (¡la verdad es que no sé quién!) que no hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Hay que ir paso a paso. Uno se puede creer el mejor, pero hay que tener los pies en el suelo. A Casado le puede la responsabilidad. Hemos querido hacerle la gran referencia de los 1.500, eso es lo que pasa.

Álvaro Rodríguez, el vallisoletano, es uno de los jóvenes que vienen empujando.

Sí, pero el 1.500 no es fácil. Hay que darle tiempo, aunque tampoco mucho, que ya va para 23 años. Y está también David Bustos.

Correcto, campeón de Europa junior este año ¿Le conoce?

Sí. He hablado con él alguna vez, pero la pregunta es: ¿llegará a estar presente en las grandes finales? De momento, lo que ha hecho es impresionante. Yo, de junior, no corría tan rápido como él.

¿Qué consejo le daría?

Que sea responsable en los entrenamientos. Mucha constancia. Mucho trabajo. Mucha ambición. Y ninguna prisa.

Y todo este discurso de que la juventud no se esfuerza, ¿cómo lo ve?

Yo creo que todos los deportes individuales son muy duros. Estás tú ahí solo, contra el cronómetro. Es verdad que estamos en una sociedad cómoda. Con eso deben tener cuidado los jóvenes. No deben caer en la comodidad.

Y la selección española, ¿cómo está?

Yo, lo que veo, es que los que están sacando las castañas del fuego son los veteranos.

¿Hay un problema de actitud?

Hay que huir del conformismo. Hay que entrenarse fuerte, casi al límite. Falta convencimiento en los entrenamientos. Hay materia prima, hay buenos entrenadores. Pero falta convicción. Ahí está el ejemplo de Marta, el sacrificio. Yo no veo mal el atletismo español en cuanto a su nivel. Lo que veo mal es su actitud a la hora de competir. Me fijé el otro día en Eliseo Martín. Le oí unas declaraciones antes de competir y me dije: ¡Uf, éste no hace nada!. Debió arriesgar más en la final de obstáculos e irse con el finlandés. Porque estaba en forma.

Yago Lamela declaró a Público que les faltaba agresividad a los españoles.

Claro. Bueno, yo lo he llamado de otra manera. Ambición y confianza. No puedes salir a competir a ver lo que haces. Hay que salir a morder. Y si le tienes que morder en la oreja a tu rival, pues le muerdes.

Le digo dos palabras: Usain Bolt.

¡Joder! Lo de Pekín fue sorprendente y esto ha sido de fuera de serie. Ahora mismo es una figura clave para el atletismo... Sobre todo, después del pufo de Isinbayeva.