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"No quiero nietos obsesionados con ganar más"

Florence Noiville. Periodista. Autora francesa del libro 'Soy economista y os pido disculpas'

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Cientos de empleos destruidos cada día. Las bolsas en caída libre. Las noticias de suicidios de trabajadores copando las páginas de los diarios. En el marco de este terrorífico panorama de 2009, Florence Noiville, exalumna de la Escuela de Estudios Superiores de Comercio de París, cuna de algunos de los más altos dirigentes económicos de los últimos años como Dominique Strauss Kahn, recibe una llamada de sus compañeros para festejar los 20 años de su promoción. 'Somos la promoción de economistas que ha llevado al mundo a la mayor crisis de la historia. No tenemos nada que celebrar', dijo ella.

¿Fue entonces cuando escribió 'Soy economista y os pido disculpas' ?

Después de hablar con mis compañeros y tratar de hacer una reflexión conjunta, me di cuenta de que ellos no pensaban que la situación estuviera tan mal. Los miles de parados eran un accidente y la crisis un tropiezo que se subsanaría rápido, como así ha sido para ellos. Todos viven estupendamente. Algunos que trabajaban en Goldman Sachs, incluso, se jactaban de que la caída de Lehman Brothers les permitió quedarse con sus clientes. Escribí el libro para llamar la atención y hacer reflexionar a un colectivo al que le cuesta mucho reconocer la catástrofe que ha generado.

Carga contra la educación de las escuelas de negocios como el origen de todo ¿Por qué?

En los años ochenta te hacían creer que eras el mejor, el líder del mañana. Te inculcaban una arrogancia estúpida e inaceptable viendo a lo que nos ha conducido. Era el triunfo de la avaricia. El concepto del dinero como valor supremo. Nos preparaban para movernos en un entorno donde lo único que importaba era conseguir más y más beneficios cada vez en menos tiempo. A quienes se dedicaban al marketing les formaron para hacer una campaña detrás de otra y convencer al mundo de que tenía que consumir cada vez más y más rápido.

¿Es posible romper esa filosofía?

Es urgente cambiar la mentalidad en las escuelas. Que estas entidades capten la sensibilidad que las nuevas generaciones, esas que han salido a protestar a las calles, están demostrando. Hay que permitirles que sean críticos con un modelo que se ha demostrado que no funciona y definir uno nuevo basado en la razón, la ética y la humildad.

Pero si ellos están a gusto, ¿querrán cambiarlo?

Ellos no quieren verlo. Las élites financieras son cada vez más ricas y no sólo los pobres son más pobres, sino que se ha creado una clase que sufre mucho la crisis que es la de los trabajadores pobres: mal pagados y aguantando recortes de sueldo y unas pésimas condiciones laborales. Es intolerable que empresas con beneficios sigan despidiendo gente porque quieren dar más beneficios a sus accionistas. Es urgente darse cuenta que esto sólo puede desembocar en tensiones sociales que nadie sabe si serán manejables.

¿Está entonces a favor del movimiento como el 15-M?

No soy extremista, ni aliento ninguna revolución. Lo que digo es que es urgente reflexionar sobre el vínculo entre un mal modelo educativo y todo este desorden económico. Y es necesario apostar por una educación financiera que sea capaz de unir creación de riqueza con respeto a las personas y al medio ambiente.

Parece que la educación lo es todo, pero ¿qué papel debe tener la regulación?

Por supuesto estoy a favor de una mayor regulación financiera, pero eso no es suficiente. Las mentes inteligentes demuestran cada día que son capaces de esquivar cualquier control. Lo vimos con las subprime y todos los productos derivados. Lo vimos con el broker que hizo perder millones a Société Générale en 2008 y lo volvimos a ver hace unos días con un episodio idéntico en UBS. Es una cuestión de convicción personal, de objetivos en la vida. Yo no quiero que mis hijos y nietos estén obsesionados con acumular riqueza y ganar más. Tenemos que definir un modelo basado en la razón, la ética y la humildad.

¿No es eso utópico teniendo en cuenta que crisis financieras siempre las ha habido?

Tal vez lo sea. Pero el problema de las crisis actuales es que debido a la globalización tienen un efecto dominó que no tenían antes. Y debido a la complejidad de los productos financieros cada vez son más frecuentes y más dañinas. En mi libro doy ejemplos del cambio. Por ejemplo, un banco no tiene que ocuparse sólo de tener beneficios, será bueno que también se preocupe del control del endeudamiento. Igual que las empresas de alimentación, además de obtener ingresos, deberían tener como objetivo luchar para contaminar menos o evitar la obesidad. Es decir, necesitamos combinar los objetivos cuantitativos y los sociales.

Usted ha sido la oveja negra de su promoción al dejar las finanzas y pasarse al periodismo. ¿Pedirá el futuro perdón por la mala praxis de este sector también?

Al cambiar de vida, soy periodista cultural, recorté mi sueldo a la mitad y estropeé la media de la promoción. Me llamaron loca. Desconecté del todo. No sé hasta que punto el periodismo económico es culpable, aunque algo de culpa tendrá.