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"No, ya no le puedo quitar la comisión"

Los bancos retiran a sus oficinas la capacidad de negociar

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Si algo ha definido hasta ahora al sistema financiero español es que para determinadas cosas era lo más parecido a un mercadillo chino o marroquí. El cliente que más paciencia y habilidad tenía para regatear, más posibilidades tenía de obtener un buen precio. Sin embargo, que le devuelvan a uno las comisiones que ha pagado por la tarjeta o la cuenta corriente o que se las quiten de por vida ya no está al alcance de cualquiera. El sistema de quejarse amargamente ante los responsables de las oficinas por el exceso de comisiones empieza a no ser eficaz. Ahora, las direcciones de varias entidades financieras han quitado a sus empleados (directores de sucursal incluidos) la potestad de reintegrar las comisiones aplicadas a los clientes que lo solicitaban. El mercadillo se ha cerrado. En estas entidades, que cada vez son más numerosas, la respuesta a los clientes que solicitan esa prerrogativa es: 'Lo siento. Ya no puedo quitarle la comisión ni devolvérsela. El programa informático me lo impide'.

Pese a que esta situación supondrá, probablemente, que la gran mayoría de los clientes acaben pagando más comisiones, el sistema ganará en transparencia (todo el mundo sabrá lo que le cuesta el servicio). Y falta le hace, según la Comisión Europea, que en su último informe sobre comisiones bancarias criticó al sector español porque aseguró en muchos casos las tasas son objeto de acuerdos y negociación entre el banco y el cliente, lo que convierte este mercado en opaco y hace que los consumidores españoles sean de los que más pagan en comisiones, pues no tienen elementos de comparación entre unos y otros.

'Lo siento. Ya no puedo quitarle la comisión ni devolvérsela'

Con una media de 178 euros al año por cliente, España es el segundo país más caro de la Unión Europea, sólo por detrás de Italia, con 253 euros.

La comisaria europea de Protección al Consumidor, Meglena Kuneva, destacó tras presentar el informe que 'la banca no cumple con sus obligaciones y ello lleva a los consumidores a enfrentarse a unas comisiones complejas, ocultas, con informaciones poco claras e incompletas'. Por ello, pidió que se ponga orden en el ámbito de las comisiones bancarias. En España, el sistema empieza a ser más transparente precisamente por la necesidad de las entidades de cobrar a todo el que pueda y perdonar las tasas al menor número de clientes posible.

No obstante, seguirá sin haber equidad total. Manuel Romera, director del Sector Financiero de IE Business School, está convencido de que los mejores clientes seguirán sin pagar comisiones de servicio (por mucho que lo impidan los programas informáticos) porque la entidad ya les saca rentabilidad con otras operaciones.

España es el segundo país más caro de la Unión Europea

A favor de la transparencia y también de la moderación de precios está el hecho de que en España se utiliza cada vez más la banca a distancia para hacer las operaciones. En esta modalidad, la comisión es la misma para todos y también es más reducida en general. La banca cobra menos comisiones en estas operaciones pero aun así le resultan mucho más rentables porque le suponen menos gastos que atender a los clientes enlas oficinas.

La ausencia de oficinas es lo que ha permitido al banco holandés ING Direct operar diez años en España sin cobrar ninguna comisión de servicio (por transferencias o tarjetas) a ningún cliente. Banco Santander, por su parte, tampoco aplica este tipo de tasas a los clientes particulares con nómina domiciliada o con hipoteca, a los autónomos, a los accionistas o a los universitarios. Es su forma de fidelizar al usuario. Porque las comisiones también son una vía para ganar o perder clientes.