Publicado: 25.10.2014 09:46 |Actualizado: 25.10.2014 09:46

Esta noche a las tres serán las dos

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A las 3.00 horas de la madrugada de este domingo 26 de octubre los relojes tendrán que atrasarse una hora, hasta las 2.00 horas, de acuerdo con la directiva comunitaria de obligado cumplimiento implantada hace decenios y que restaurará el horario oficial de "invierno".

El cambio de hora, que se produce dos veces al año, genera periódicamente un intenso debate sobre sus repercusiones tanto biológicas como económicas que puede resumirse en varias preguntas.

La mayoría de expertos, como la coordinadora de la Unidad de Trastornos Neurológicos de Sueño del Hospital Universitario La Paz, Milagros Merino Andreu, ha asegurado a Efe que son de "poca importancia" aunque incluyen sensación de cansancio, somnolencia, desorientación o falta de concentración, entre otros.

Algunos especialistas como Juan Antonio Madrid, responsable del Área de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño, descubren aspectos especialmente positivos porque "hemos comprobado que los días posteriores al cambio horario de otoño los estudiantes recuperan una media de unos 40 minutos de sueño, lo que mejora su rendimiento diurno".

Según Madrid, estos desajustes son más importantes en los ancianos y en los niños pequeños: en ambos casos su reloj biológico "tiende espontáneamente a adelantarse" por lo que precisan varios días de adaptación.

El cerebro segrega melatonina, una hormona que produce cambios en el cerebro para que conciliemos el sueño y que está controlada por el hipotálamo, encargado de regular el ciclo sueño/vigilia.

El reloj interno del hipotálamo pierde la sincronización con el cambio horario y ello provoca los problemas físicos descritos hasta que recupera su ritmo normal.

Merino recomienda retrasar unos 15 minutos el momento de acostarnos durante los días previos al cambio para favorecer la adaptación del organismo, además de evitar las siestas diurnas para tener más sueño por la noche.

Otras medidas que ayudan son mantener un horario regular tanto en la alimentación como en el sueño y olvidarse tanto de los fármacos como de los remedios naturales durante el proceso de adaptación.

Según Merino, el cambio de hora en otoño se tolera mejor que el de primavera porque "se prolonga la duración del periodo del ritmo circadiano" y porque tenemos una hora más de sueño, momento en el que nuestros tejidos se regeneran, renovamos la energía perdida en diferentes procesos biológicos y consolidamos lo aprendido durante el día.

Esta medida comenzó a generalizarse en el mundo desarrollado a partir de 1974, como consecuencia de la primera crisis del petróleo en Oriente Medio, cuando algunos países decidieron adelantar sus relojes temporalmente para aprovechar mejor la luz del sol y consumir menos electricidad.

Desde 1981, esta iniciativa pasó a ser una directiva europea, en principio renovada cada cuatro años pero desde 2001 aplicable "con carácter indefinido" y desde 2002 incorporada formalmente al ordenamiento jurídico español.

Este punto es también polémico porque "puede haber algo más de ahorro en el cambio de primavera, aunque se limita a unos pocos días tras el cambio, pero en el de otoño es al revés: incluso puede generar un incremento en el consumo", ha explicado a Efe el presidente de la Asociación Nacional de Ahorro y Eficiencia Energética, Francisco Valverde Sánchez, para quien el cambio horario "no compensa" en España por la relación de horas día/noche.

Otro experto, Rodrigo Irurzun, coordinador del Área de Energía de Ecologistas en Acción, advierte de que conviene "replantearse el cambio horario", porque el ahorro "es dudoso" y "tiene efectos nocivos para la salud".


http://www.quoners.es/debate/estas-a-favor-o-en-contra-de-cambiar-una-hora-los-relojes