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Noda promete impulsar la reconstrucción en una visita al devastado noreste de Japón

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El primer ministro de Japón, Yoshihiko Noda, prometió hoy redoblar los esfuerzos para la reconstrucción del noreste del país durante una visita a Miyagi, una de las provincias más devastadas por el terremoto y tsunami de marzo, de los que mañana se cumplen seis meses.

Noda, que comenzó su gestión a principios de este mes, se reunió con las autoridades provinciales, a las que prometió intensificar el apoyo para acelerar la costosa reconstrucción de las áreas asoladas por la catástrofe, que dejó más de 20.000 muertos o desaparecidos, más de la mitad de ellos en Miyagi.

Para ello se comprometió a reflejar las peticiones de la provincia en el tercer presupuesto extraordinario que se está elaborando para este año fiscal, que podría alcanzar los 10 billones de yenes (unos 94.500 millones de euros).

De ellos, entre 7 y 8 billones de yenes (entre 66.100 y 75.600 millones de euros) estarían dirigidos a financiar la reconstrucción y a crear un fondo para combatir la fortaleza del yen, según adelanta hoy el diario económico Nikkei.

El jefe del Gobierno, partidario de financiar la reconstrucción con subidas impositivas en lugar de emitir más deuda, insistió también en Miyagi en la necesidad de recuperar el empleo para reactivar la economía de las zonas arrasadas.

"No habrá reconstrucción de las áreas afectadas sin creación de empleo", aseguró Noda, citado por la agencia local Kyodo, mientras visitaba un antiguo mercado pesquero que quedó sumergido por el tsunami en la localidad de Kesennuma.

El nuevo primer ministro llegó al Gobierno el 2 de septiembre en sustitución de Naoto Kan, que dimitió unos días antes ante las críticas por su gestión de la crisis desatada por el desastre de marzo.

Nada más asumir su cargo, Noda, que en el Gabinete de Kan era ministro de Finanzas, prometió en dar un nuevo impulso a la reconstrucción y a la lucha para poner fin a la crisis nuclear en la central de Fukushima Daiichi.

La maltrecha planta de energía atómica fue su primera visita oficial como primer ministro el pasado jueves, cuando viajó Fukushima y se entrevistó con los responsables de la central y con los trabajadores.

Seis meses después de la catástrofe, la crisis nuclear mantiene evacuadas a unas 80.000 familias en un radio de 20 kilómetros de la planta, declarado zona de exclusión, mientras que muchas otras en áreas cercanas han dejado la zona por su propia voluntad por miedo a la radiactividad.

El Gobierno y la empresa TEPCO, operadora de la planta nuclear, esperan llevar los reactores a "parada fría" y dar por cerrada la crisis para enero de 2012.