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Noventa fotografías muestran al Zola "optimista y vital" por primera vez en España

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Rubén Arranz

La exposición "Emile Zola. Fotógrafo" muestra por primera vez en España el lado "optimista y vital" de este escritor francés, padre del naturalismo, a través de noventa fotografías en las que plasma momentos familiares, oficios de la época y paisajes de ciudades donde vivió, como Londres y París.

La bisnieta del escritor, Martine Le Blond, ha asegurado hoy, durante la inauguración de la muestra en Valladolid, que con estas noventa fotografías se descubre el lado "familiar y cercano" del autor de obras como "Germinal".

La comisaria de la exposición, Silvia Oviaño, ha destacado la dicotomía entre la fotografía "optimista y vital" de Zola y sus novelas naturalistas, que reflejaban con pesimismo la cara difícil y las injusticias de la sociedad francesa decimonónica a través de elementos como huelgas, la prostitución o el trabajo en las minas.

La muestra se divide en tres partes, con una primera en la que predominan los retratos del escritor a su esposa y su amante Jeanne Rozerot, con la que tuvo dos hijos que aparecen en sus fotografías jugando, con sus amigos o haciendo deberes.

La segunda da cuenta de la mirada social que Zola quería mostrar con esta afición, y en ella aparecen imágenes costumbristas de Londres o París de finales del siglo XIX, de sus gentes y sus trabajos, un lado que al escritor le interesaba y que siempre anteponía a la fotografía de los grandes monumentos de estas ciudades.

No obstante, en esta misma sala también se exponen imágenes de la Exposición Universal de París de 1900 y algunos emblemas de la ciudad como la reciente Torre Eiffel en esa época, el puente Léna o la zona del Trocadero.

En la tercera estancia se incluyen las fotografías que Zola dedicó a sus trabajadores domésticos, entre las que se encuentran algunas de su cochero y uno de sus caballos, al que apodaba "Hombrecito".

Las noventa obras presentes en la exposición son reproducciones de las originales, unas placas de vidrio que se encuentran en la institución Château d'eau, en la ciudad francesa de Toulouse.

Le Blond ha explicado que a pesar de la calidad de las obras y su influencia por los artistas impresionistas franceses, hay que entender la fotografía de Zola como una mera afición, forma de ocio o, como él mismo lo llamaba, un "violín de Ingres", una expresión francesa que define al que ejecuta algo con brío y con pasión.

Algunos de los documentos que se exhiben en Valladolid hasta el próximo 23 de agosto supusieron el desencadenante de una inspiración literaria, como es el caso de la fotografía de un tren de vapor de finales del siglo XIX que pasaba al lado del estudio que Zola poseía en la ciudad francesa de Medan, y que fue el germen de su obra "La bestia humana".

Oviaño ha destacado también la "importante" presencia de la obra "Yo Acuso" del escritor parisino, un extenso artículo dirigido al Jefe de Estado francés y publicado originalmente en el periódico "L'aurore" en el que defendió la inocencia del capitán de origen judío Alfred Dreyfus, inhabilitado por la influencia de los militares antisemitas.

En este sentido, Le Blond ha anunciado la intención de la familia de Zola de crear en la casa del artista en Medan un museo sobre este hecho, que tras la muerte del literato culminó con la rehabilitación de Dreyfus.

"Zola es algo que sigue vigente en nuestros días y si yo no hubiera tenido su sangre en mis venas, habría sido su admiradora, pues se sacrificó por defender a la gente" del perfil que aparece en sus novelas, ha expresado la bisnieta del autor.

Este compromiso social no fue bien entendido por algunos estratos de la sociedad, y tras escribir "La Taberna", en 1886, se empezaron a hacer caricaturas de prensa en las que criticaban su estilo naturalista literario y le acusaban, incluso, de "pornográfico".

Tras leer cada día el periódico y comprobar que había una viñeta en la que se le cuestionaba, decía: "ya me he tragado el sapo de hoy", ha agregado Le Blond.