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Nozar negocia el recorte urgente del 70% de la plantilla

 La inmobiliaria, que reducirá empleo entres sociedades, luchapor no suspender pagos

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La inmobiliaria Nozar camina sobre el alambre y su situación va a salpicar, sobre todo, a su plantilla. La promotora de la familia Nozaleda, que tiene problemas de liquidez, está negociando con los sindicatos un recorte urgente que afectará a unos 120 trabajadores, en torno al 70% de la plantilla total del grupo, según fuentes de las centrales que están implicadas en el proceso.

Al final, la reducción de empleos se producirá en la matriz Nozar y en las filiales Construcciones Lena y la comercializadora Estilo. Dimora, la gestora de vivienda protegida, se libra de un tijeretazo que dejará en la mínima expresión la plantilla de una empresa que medró exponencialmente durante el boom del ladrillo y ahora lucha desesperadamente por no presentar concurso de acreedores (antigua suspensión de pagos). Un portavoz de la empresa aseguró que el recorte aún no está cuantificado y afectaría a unos 63 empleados. Sin embargo, fuentes de la Federación de Construcción de CCOO confirman que, en las conversaciones, la empresa siempre ha hablado de más de 100 empleos.

Cuatrecasas, al timón

Esta semana es crucial para la negociación, que la promotora presidida por Luis Nozaleda, a pesar de la escasez de liquidez de la sociedad, encargó a un bufete de prestigio, Cuatrecasas. Si no se llega a un acuerdo entre empresa y trabajadores sobre el número de afectados y la indemnización, la compañía comenzará el trámite oficial para el expediente de regulación de empleo (ERE). Esto perjudicaría a la plantilla porque acaba con el margen de negociación y ahora la empresa ofrece una indemnización muy baja, en comparación con otros ERE de inmobiliarias: son 22 días por año trabajado, cuando en un ERE el mínimo son 20 días.

Para los empleados, que ya se han quejado de retrasos en algunos pagos, es vital que se pacte el recorte antes de llegar a una eventual suspensión de pagos. También a los Nozaleda les corre prisa demostrar a los bancos y cajas acreedores que es capaz de aplicar medidas para hacer viable su grupo empresarial, aunque en una carta reciente a sus acreedores admitía que era 'muy improbable' que la banca acepte renegociar los 1.500 millones de deuda de todo el grupo.