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Las nubes de Glasgow

El Rangers alza su voz contra la minoría racista y sectaria de su hinchada

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Por qué no volvéis a casa, la hambruna ha terminado'. La hinchada más radical del Glasgow Rangers incorporó hace un año esta estrofa a su programa de cánticos. Sin el veneno de este reproche, la melodía original, The Famine Song, llora a los muertos de la crisis alimenticia que acabó con la vida de más de tres millones de irlandeses a mediados del siglo XIX.

Glasgow fue uno de los focos de asilo principales de los supervivientes de aquella tragedia. Se amasó, desde entonces, una rivalidad agria, mezcla de religión y política, que se hace evidente en el enfrentamiento entre el Rangers -protestantes y unionistas- y el Celtic -católicos y republicanos-.

'Existe un componente racista evidente en esta estrofa. Se anima a que escoceses de nacimiento abandonen el país sólo por su orígenes raciales'. Un tribunal escocés determinó el pasado mes de junio que la canción era racista. Las fuerzas policiales avisaron al departamento de seguridad del club de que procediera a detener a cualquier seguidor que fuera visto entonando la polémica melodía. William Wall,de 20 años, fue detenido durante el transcurso de un partido ante el Kilmarnock. Un juzgado le impuso 18 meses de libertad provisional y le prohibió entrar en un campo de fútbol durante dos años.

Un tribunal escocés determinó que uno de los cánticos de la grada del Glasgow era xenófobo

Fue el entrenador del Rangers, Walter Smith, el primero que puso la alarma ante este rebrote intolerante entre sus propios seguidores. 'Tenemos que ser conscientes de que existe un sectarismo claro entre parte de nuestra afición. ¿Qué más podemos hacer que despreciar a este sector que mancha la reputación de este club', declaró el técnico. Sin pelos en la lengua, llama intolerantes y mancha para el club a ese grupúsculo de radicales que aborchonan al resto de la grada con sus cánticos.

No es el único mensaje polémico que se ha lanzado en los últimos años desde la grada más radical de Ibrox Park. La canción The Billy Boys ensalza a uno de los fundadores de los fascistas británicos e incita a la violencia contra la población de origen irlandés. '90 minutos intolerantes'. Así calificó el dueño del Rangers, David Murray, el mensaje de estos radicales.

Smith, el técnico, califica a estos grupos de mancha para el club

Desde su llegada al club, el propietario ha dado muestras de su compromiso por acabar con las partículas de sectarismo que cada cierto tiempo se reproducen en esta ciudad escocesa. En una decisión histórica, aprobó, hace ahora 20 años, el fichaje de la estrella del Celtic Mo Johnston. Católico confeso, su traspaso desde el Nantes sacudió las entrañas de los más tradicionalistas. 'He quitado una nube que colgaba sobre Glasgow', dijo Murray al confirmarse el fichaje.

Dos décadas después, las principales voces del Rangers reafirman su compromiso contra la nube: 'Aquí jugarán católicos, musulmanes o judíos. Tenemos una responsabilidad y los aficionados deben hacer lo mismo'.