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Nuestra imagen económica, en manos extranjeras

A los economistas internacionales les cuesta comprender la idiosincrasia del país, pero sus críticas han tenido efecto

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Es muy probable que los expertos de los que hablamos en este reportaje no le suenen de nada. Tampoco hay muchas posibilidades de que se los encuentre tomando cañas en alguna taberna típica cerca de su casa y seguro que ningún empleado de banca español los ha tenido en frente solicitando un préstamo. A pesar de ello, todos ellos son acreditados economistas entre cuyas responsabilidades está la de verificar y difundir en el mundo la realidad económica de España.

El huracán de críticas que se ha desatado en contra de la economía española en las últimas semanas ha desatado una corriente de críticas soterradas entre empresarios y sobre todo expertos economistas españoles. A pesar de que nadie niega que la situación del déficit público español es muy complicada y los más de cuatro millones de desempleados son un dato irreprochable, sí hay una sensación generalizada de que 'no nos entienden'.

Desde fuera no se entiende que los desempleados no se movilicen

Está claro que no hay asignatura en sus universidades ni profesor en sus másteres que sea capaz de explicar el empeño de los españoles en tener una vivienda en propiedad. Algo impensable en los países anglosajones, de donde proceden la mayoría de estos expertos. Es por eso que a la hora de analizar el gran problema de la economía española sus modelos, en muchos casos, saltan por los aires. Lo mismo les ocurre a los periodistas, quienes además hacen alarde de imaginación y colocan España en grupos tan selectos como los PIGS (Cerdos), en referencia a Portugal, Irlanda, Grecia y España. O el último alarde de Richard Baum en Reuters.com, al acuñar el término STUPID, con el que nos hace compartir el 'halago' de estúpidos con Turquía, Portugal, Irlanda, Dubái y, sorprendentemente, con el propio Reino Unido.

Roberto Ruiz Scholtes es el director de estrategia del banco suizo UBS. El único español al que nos han remitido los grandes bancos cuando preguntamos por el máximo experto en España. Él reconoce que en su trato con su colegas de Ginebra y Londres le toca explicar que Spain is diferent. 'No entienden por qué los desempleados no se levantan en armas con una tasa de paro del 20%, o por qué los bancos españoles no han quebrado', asegura.

El apoyo familiar a los que están en paro les suena a chino en países donde los jóvenes abandonan su casa para estudiar y sólo vuelven de visita. También les cuesta entender eso de que el Banco de España obligue a las entidades financieras a provisionar 'por si acaso'.

Utilizan los mismos esquemas para analizar todos los países

El resto de entidades consultadas también cuentan con españoles en plantilla y viviendo en el país para aclarar mal entendidos, pero no son los jefes. Algunas como Citigroup lo suplen con directivos de nacionalidades cercanas, como la italiana Giada Giani; su nacionalidad le facilita la tarea, porque además de en España es la máxima responsable en el resto países mediterráneos y sabe puntualizar diferencias. 'Los economistas estamos comparando Grecia con España porque son países periféricos de la UE, y ambos tienen altos niveles de déficit público. Pero la diferencia entre ambos está clara para todo el mundo, como se refleja en los diferenciales de los bonos de estos países frente al alemán', explica Giani.

Si eso es así, ¿por qué economistas como Nouriel Roubini, conocido por predecir la crisis, o el Nobel Paul Krugman señalan a la economía española como la de mayor riesgo en Europa? Según analistas españoles, se debe a que hacen proyecciones de los datos que hay publicados sobre España y los sitúan en el peor de los casos.

Las encargadas de elaborar esos informes son las principales organizaciones internacionales, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), a priori quienes más peso tienen a la hora de dibujar la imagen financiera del país. Nadie pone en duda la metodología de estudio de estos organismos. No ocurre lo mismo con el resto de las casas de análisis de la banca. 'Muchos economistas internacionales hacen estudios paneuropeos y luego aplican a cada país esa metodología genérica', asegura Roberto Ruiz. Al tiempo, el experto de UBS explica que en su entidad el estudio comienza con el análisis de cada problema: desempleo, deuda, vivienda para luego ir subiendo a los datos generales.

El resto de entidades consultadas no han explicado su metodología, pero coincide que, en la documentación enviada, la información sobre España es un pequeño apartado de los estudios europeos.

Mención aparte merecen las agencias de calificación de riesgos, más que nada porque su 'opinión' tiene repercusión directa sobre las arcas del Estado. Por ejemplo, cuando Standard & Poors rebaje la nota al Reino de España, la consecuencia fue que el Tesoro Público tuvo que pagar más intereses a quienes compraron deuda española.

Las agencias Standard & Poors, Fitch y Moodys aseguran que se surten de los datos y estadísticas públicas para hacer sus análisis. La diferencia de sus conclusiones tiene que ver con que, además de datos, testan impresiones.

'Tenemos un contacto regular con las autoridades públicas y los analistas privados. Además, visitamos España, al menos, una vez al año y controlamos a diario los medios', explica Anthony Thomas, analista soberano de Moodys para España.

Lo que no entiende nadie es por qué el Gobierno español ha tardado tanto en reaccionar en esta crisis. 'Al menos estas duras críticas han servido para que el Gobierno se de cuenta de que no se puede esperar más', comenta Ruiz.

1-DATOS OFICIALES

Los datos oficiales y los servicios de estudio de entidades españolas constituyen las principales fuentes para los análisis de las entidades internacionales. La mayoría los complementan con expertos que trabajan en España, aunque en la mayoría de los casos estos se especializan por parcelas (inversiones, sectores empresariales, etc.).

2-VISITAS ESPORÁDICAS

En general, el contacto con la realidad del país se limita a una o varias visitas al año para encontrarse con altos cargos del Gobierno y expertos económicos.

3-NO 'SPANISH'

Es el obstáculo más generalizado, hablan de España, pero no español. Todo la información del país que manejan debe estar en inglés, y claro, ¿cómo se traduce ‘colorao’? ¿Rojo? No es lo mismo.