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La nueva Ley de la Ciencia decepciona a los becarios

Los estudiantes dicen que el borrador del texto no mejora sus condiciones

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Las jornadas Estudiantes por la Ciencia han reunido esta semana en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) a alumnos de carreras científicas y becarios de investigación para expresar su preocupación por la nueva Ley de la Ciencia. 'El primer borrador de la ley nos ha decepcionado mucho', declara el presidente de la Federación de Jóvenes Investigadores, Felipe Martínez. El proyecto, a menos de dos meses de llegar al Parlamento, parece no recoger las necesidades que el colectivo más joven demanda para su futuro.

Los estudiantes deben superar grandes obstáculos cuando se licencian. El primero es la desinformación. 'Cuando acaban sus carreras no saben dónde dirigirse, ni cómo encontrar el campo que les interesa', afirma Martínez. 'La ley no contempla este problema en ninguno de sus puntos', añade. Los licenciados tienden a permanecer en sitios que conocen donde tal vez no les ofrecen buenas condiciones. 'No deben conformarse con la primera beca basura que les ofrezcan' dice Martínez, 'Las becas han contaminado el panorama laboral', agrega.

Las condiciones de trabajo de los jóvenes investigadores varían mucho en función del centro escogido. 'La mayor carencia del borrador es que no obliga a los centros a adherirse a la Carta Europea del Investigador, que garantiza las mínimas condiciones para los científicos', añade Martínez. En algunas comunidades, como Castilla y León, es obligatorio ofrecer un contrato que cubra los cuatro años de preparación de la tesis doctoral. Mientras, en otras comunidades, se ofertan becas con pocas prestaciones. Hay casos en los que los doctorandos no reciben retribución por su labor.

'Hay una gran divergencia con otros países europeos; en Suecia está prohibido doctorarse sin financiación', alega Carmen Ruiz-Rivas, doctora en Matemáticas de la UAM y participante en las jornadas. Además, el documento no hace referencia a la enseñanza. 'La ley no contempla la docencia en ninguno de sus puntos, siendo fundamental un método de enseñanza que integre la investigación en el aprendizaje para fomentar las vocaciones científicas', señala Ruiz-Rivas.

'El preámbulo de la ley es muy mercantilista, sólo se basa en el progreso económico, sin atender al desarrollo social y cultural', concluye Martinez. 'Si se quieren conseguir verdaderos resultados, este proyecto va a necesitar más de dos meses '.

La justificación de un nuevo documento reposa sobre las carencias surgidas en su norma predecesora, vigente desde 1986.

El borrador establece una estrategia científica e investigadora a nivel nacional, inexistente hasta el momento.

Fomenta la difusión de las investigaciones científicas, y propone un libre acceso para la publicación de resultados.

Regula la cooperación entre el sector público y el privado con el establecimiento de sociedades mercantiles.

Propone la creación de una Agencia Estatal de Financiación de la Investigación que regule las partidas presupuestarias.