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Una nueva villa en Alaska para refugiados del cambio climático

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Residentes de una pequeña villa esquimal Yup'ik en Alaska se preparan para convertirse en los primeros refugiados por el cambio climático de Estados Unidos y abandonar sus hogares mientras la derretida capa de hielo subterránea se desvanece.

Residentes de Newtok, un asentamiento de 350 personas en la rivera del río Ninglick que se erosiona rápidamente en el oeste de Alaska, se sienten afortunados.

Están construyendo una nueva villa llamada Mertarvik, en una elevación de unos 91 metros, en la adyacente isla Nelson, con ayuda de personal militar bajo un programa de entrenamiento del Departamento de Defensa estadounidense. Muchos residentes esperan vivir allí antes de 2012.

"Es una colina ondulada, con una buena fuente de agua. Es realmente lindo y alto", dijo Stanley Tom, administrador del Gobierno tribal de Newtok.

Newtok, unos 805 kilómetros al oeste de Anchorage y alejado de la red de caminos estatales, está entre las casi 200 villas nativas que el Gobierno declaró con erosión o problemas de inundaciones serios, muchos ligados al rápido calentamiento global.

En los peores casos, la capa de hielo subterránea es consumida por grandes olas, que la derriten y la convierten en más agua libre de hielo.

Newtok no está sola en su búsqueda por encontrar tierras más seguras.

En cuatro poblaciones, entre ellos Newtok, las condiciones son tan peligrosas que poblados enteros piensan reubicarse completamente, según el Cuerpo de Ingenieros del Ejército estadounidense.

El Cuerpo estimó en 2006 que esas villas tenían como menos 10 años hasta que sus hogares se desvanecieran completamente.

Muchos otros poblados planean reubicarse parcialmente, moviendo sus casas e instalaciones clave a terrenos más seguros.

Sin embargo, los progresos de reubicación de los poblados más afectados han sido escasos, a excepción de Newtok, informó el despacho de responsabilidad gubernamental (GAO, por su sigla en inglés) el año pasado.

GAO culpó a los enormes costes estimados, hasta 200 millones de dólares por poblado, y el fracaso de las agencias gubernamentales por tomar responsabilidades en la mudanza de pequeños poblados que, en algunos casos, su única autoridad local es tribal.