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Nueve muertos en ataque contra agencia de seguridad paquistaní

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Militantes armados con granadas de mano y propulsadas por cohete además de un coche bomba atacaron el martes una oficina de la principal agencia de seguridad de Pakistán en la ciudad de Multan, causando la muerte de nueve personas, informaron funcionarios.

El ataque con bomba en la ciudad ubicada en el este del país fue el tercero en dos días en Pakistán y puso de relieve los incesantes problemas de seguridad que enfrenta el aliado de Estados Unidos, cuya ayuda es vital en los esfuerzos para estabilizar al vecino Afganistán.

La violencia coincide con la creciente tensión política con el Tribunal Supremo debido a una orden de amnistía que podría aumentar la presión sobre el presidente Asif Ali Zardari.

Mientras tanto, crecen las dudas de que Zardari pueda sobrevivir en el largo plazo y liderar la lucha contra militantes vinculados a Al Qaeda, quienes han demostrado en varias oportunidades que pueden burlar la seguridad con ataques a edificios importantes.

El funcionario de la ciudad de Multan Mohammad Ali Gardezi dijo que trozos de los cuerpos de dos de los nueve muertos, que se cree eran atacantes suicidas, quedaron esparcidos en un camino ubicado afuera de la oficina de la agencia del Ejército Inter-Services Intelligence (ISI, por su sigla en inglés).

"Nuestras agencias de seguridad estaban en alerta y no dejaron que los atacantes alcanzaran su objetivo", dijo Gardezi a periodistas y agregó que 47 personas habían resultado heridas.

Entre dos y cuatro atacantes dispararon granadas propulsadas por cohetes en un puesto de control afuera de la oficina de ISI y luego lanzaron granadas de mano e hicieron estallar su coche bomba, indicó la policía.

Las fachadas de varias casas cercanas al puesto de control quedaron destruidas.

El Ejército pakistaní, que fue un acérrido partidario de los militantes afganos en su lucha contra la ocupación soviética en la década de 1980, ahora enfrenta a insurgentes talibanes en su propio territorio.

Peshawar, al noroeste del país, ha sufrido la mayor parte de los ataques con bomba que dejaron cientos de muertos desde octubre, cuando el Ejército lanzó una ofensiva en Waziristán del Sur sobre la frontera afgana, parte de una región vista como un refugio global de militantes.

Pero dos bombas explotaron el lunes por la tarde en la ciudad de Lahore, al este del país, provocando la muerte de 49 personas y más de 100 heridos.

El ataque en Multan agravará los temores de que los militantes están llevando su campaña fuera del noroeste del país.

Muchos ataques de los militantes han sido contra las fuerzas de seguridad, incluyendo los cuarteles centrales del Ejército en la ciudad de Rawalpindi.

Un suicida con un coche bomba mató a 10 personas en un ataque contra una oficina de ISI en la ciudad de Peshawar el 13 de noviembre.

La prioridad de Pakistán es derrotar a los talibanes en su país, pero la tarea se ha complicado por la presión de Estados Unidos para que termine con los combatientes que cruzan la frontera a Afganistán para atacar a soldados estadounidenses.