Publicado: 04.12.2014 21:43 |Actualizado: 04.12.2014 21:43

Nuevo consejero, vieja política

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Las informaciones sobre el nuevo Consejero de Sanidad, Javier Maldonado, suelen mencionar su paso por el Hospital Ramón y Cajal como director gerente, desde junio de 2010 a marzo de 2014, pero sin dar mas detalles. Sin embargo, sin necesidad de entrar en muchas profundidades, hay datos suficientes para clasificarlo como un enemigo más de la Sanidad Pública. ¿Exageración? Veamos:

- En 4 años cerró unas 200 camas: cuando entró había 1.144 (Memoria de 2010) en junio de 2014, según el Director Médico, había 930. Se habían perdido 214, Javier Maldonado se había ido hacía 3 meses, en marzo de ese año.
- Concentró 3 UVIs postquirúrgicas (Neurología, Cirugía General y Cirugía Cardiaca) en una. Ello supuso una reducción de 6 camas, la pérdida de cuidados especializados de enfermería y el aumento de riesgos al distanciar los quirófanos de esta UVI.
- Cerró la Unidad de Hospitalización de Endocrinología.
- Redujo la plantilla en más de 500 trabajadores entre despidos y jubilaciones sin cubrir.
- Privatizó el lavado de ropa en 2010 al contratar este servicio con Flisa-Once, tres años antes que la Consejería entregase a esta empresa todo el lavado de la ropa hospitalaria al privatizar la Lavandería Central de Mejorada.
- Aumentó las derivaciones de pruebas e intervenciones quirúrgicas a clínicas privadas de manera significativa.
- Gastó, al menos en los 20 fármacos de mayor volumen de gasto, 1.057.342 euros más que si hubiese comprado a los precios más baratos que compraron otros hospitales madrileños, según un informe de la Cámara de Cuentas sobre el año 2011.

Con estos méritos no parece que sean necesarios 100 días para saber en qué dirección va Javier Maldonado a dirigir la sanidad pública madrileña.

*Javier Cordón, trabajador del Hospital Ramón y Cajal