Publicado: 03.11.2013 08:55 |Actualizado: 03.11.2013 08:55

Nada nuevo en el nuevo Canal 9

La campaña del PP y algunos trabajadores de Nou -el antiguo Canal 9- asegurando que ya no manipulan, unida a la posible nulidad del ERE que afectó a más de mil empleados evidencian el fracaso del modelo privatizador en la televis

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Fue el primer ERE en una gran televisión pública autonómica anunciado por un gobierno del PP, pero fue el último en ejecutarse. Sin embargo, como en el caso de la radiotelevisión pública madrileña, todo apunta a que la justicia puede acabar declarando nulo el proceso.

Así quedó de manifiesto después de que el pasado martes quedara visto para sentencia el juicio contra el ERE en la Radio Televisión Pública Valenciana (RTVV) que dejó en la calle a más de un millar de trabajadores, poco después de que el mismo fiscal anunciara que asumía las tesis de las acusaciones y pidiera la nulidad de los despidos.

La algarabía entre los afectados por los despidos que seguían el juicio no se hizo esperar -a pesar de que la petición del fiscal no garantiza una sentencia favorable- y fue la guinda a un pleito en el que todo le salió torcido a los responsables de RTVV desde un principio.

La prueba más rotunda: que la defensa del ente no tuvo más remedio que justificar la necesidad del ERE en la gestión del mismo ejecutada por los sucesivos gobiernos del PP y que llevó a sus medios a alcanzar las más bajas simas de audiencia al tiempo que elevaba su deuda más allá de los 1.100 millones de euros.

Si se considerasen despidos improcedentes, el ente debería desembolsar otros 24 millones

Este argumento, ofrecido por el mismo representante jurídico de RTVV ante el tribunal, venía a resumir la deriva de la radiotelevisión pública valenciana y a señalar a quién corresponde la responsabilidad sobre su quiebra desde que Eduardo Zaplana, al frente del primer gobierno del PP en el País Valenciano, puso sus manos sobre ella.

Sin embargo, independientemente del resultado del juicio, el actual Gobierno de Alberto Fabra -ejecutor definitivo del proceso de muerte y resurrección del ente, rebautizado ahora bajo la marca Nou (que en valenciano sirve tanto para decir "nueve" como "nuevo")- pretende hacer un punto y aparte respecto al pasado vendiendo a la renacida criatura como el fruto del modelo semipúblico defendido por su partido. ¿Pero realmente es mejor y genera beneficios Nou?

"¿Ha mejorado Nou a Canal 9? Suponiendo que sea que sí, sería del cero al uno, y nunca se puede vender eso como la mejora necesaria". Quien así opina es Julià Álvaro, veterano periodista de Canal 9 y afectado por el ERE en el ente, donde fue redactor de informativos en la sección de información estatal y miembro del comité de redacción de informativos antes de ser arrinconado en la de deportes con la toma de control del ente por el PP. Sin embargo, esta presión no le impidió denunciar allí donde le dejaban la manipulación que se llevaba a cabo en el seno de esta cadena.

"Es un sitio para colocar gente, casi no la ve nadie, ronda el 3% de audiencia. Es un medio de propaganda" segura Álvaro Para Álvaro, poco ha cambiado en los informativos de Nou respecto a los de Canal 9. "La selección informativa está sesgada, las piezas totalmente manipuladas y la línea editorial es la que marca el PP", asegura el periodista, que señala que esto no es más que la consecuencia de que "la nueva responsable de RTVV, Rosa Vidal, fue nombrada a dedo por el Gobierno autonómico, carece de experiencia en el sector y no tiene más modelo que el de gastar lo mínimo necesario y evitar molestar a quienes la colocaron".

Sin embargo, frente a esta valoración de Nou -compartida también por los representantes de los partidos de la oposición en el Consejo de Administración de RTVV- la pasada semana uno de los portavoces del PP en el parlamento valenciano, aseguró que el nuevo canal "trata mejor a la oposición" que a su partido.

 La declaración pilló por sorpresa a los valencianos, que no habían visto recogido en ningún medio ejemplo alguno de esta situación, pero Rosa Vidal asumía inmediatamente la crítica dotándola de veracidad, para señalar que sus informativos debían ser "incómodos para todos" , al tiempo que pedía a su equipo que mostrara orgullo por su trabajo.

Álvaro: "La manipulación no se da sólo en lo que sale, sino en la selección de lo que no sale"

Y la respuesta de algunos trabajadores -entre ellos algunos rostros protagonistas de los informativos más criticados de la era de Francisco Camps, como Maribel Vilaplana, Vicent Juan o Frederic Ferri (este último, participante confeso en la manipulación sobre el accidente de metro de 2006)- no se hizo esperar. En un lapso de tres días parecía que en la televisión valenciana había pasado del NO-DO al Granma.

Frente a esto, la reacción de Julià Álvaro es una sonrisa -"por no llorar"-., aunque enseguida se pone serio. "¿Han cambiado? ¿Sí? ¿Y dónde está el gran reportaje sobre Gürtel? ¿Dónde el que ha seguido todo el juicio a Carlos Fabra? No existen. Dossiers -el equivalente a Informe Semanal del canal valenciano- lo dedican a hacer reportajes de época. La manipulación no se da sólo en lo que sale, sino en la selección de lo que no sale", sentencia.

Y por si lo superficial no es prueba suficiente, del continuismo para corroborarlo solo queda asomarse a las entrañas del ente. Basta mirar el nuevo organigrama para comprobar que la práctica totalidad de sus componentes con responsabilidad sobre los contenidos -sobre los que Rosa Vidal apoya su gestión- eran a su vez los responsables de la gestión y de la línea editorial de la vieja Canal 9: desde Salud Pedrós, que fue jefa de informativos en los últimos cuatro años, a Mercedes Planells (número dos de Pedrós en esa época), pasando por Luis Miguel del Baño (ex editor de los informativos de fin de semana y hermano de un presidente local del PP) o Manuela Ríos, antigua presentadora encumbrada al organigrama del ente tras protagonizar algunos de los episodios de manipulación más sonados de la historia de Canal 9.

No obstante, aunque la necesidad de una radiotelevisión pública como la valenciana se justifique (además de por la difusión de la lengua autóctona que tampoco cumple a rajatabla) por una utilidad pública que queda anulada por su uso partidista, el argumento para justificar el ERE, su continuidad y su mejora por parte del Gobierno del Partido Popular, fue que el nuevo modelo generaría ingresos con la venta de franjas horarias -todas excepto la de informativos- que pagarían a las arcas públicas por alquilarlas y emitir en ellas sus espacios.

El presidente de una de las productoras contratadas es sobrino del marido de María Dolores de Cospedal

Sin embargo, tampoco ese prometido maná ha fructificado y finalmente el ente público, después de costear las indemnizaciones de más de mil despedidos (que se podría incrementar en 24 millones de euros si se consideraran improcedentes), acabará pagando por cubrir de programación una parrilla ahora plagada de refritos de antiguas temporadas.

Tras sacar la programación a concurso, finalmente la elaboración de las tres franjas horarias recaerá en la UTE de empresas valencianas Endora Producciones SL, Producciones Televisivas Mecomlys SL y Videac SA, filial esta última de la firma madrileña Vértice 360, a cambio de cerca de 8 millones de euros, IVA no incluido. Casualmente, el presidente de Vértice 360 es el sobrino del marido de Maria Dolores de Cospedal, José Herrero de Egaña López del Hierro

Ante esta perspectiva y con un arranque dubitativo en el que se espera remontar la ínfima audiencia (una entrevista al presidente de la Generalitat Alberto Fabra fue seguida hace unos días por solo 9.000 espectadores con el regreso de la serie bandera de la casa L'Alqueria Blanca, la duda sobre el futuro del ente está en el aire.

La principal sombra la arrojó el vicepresidente de la Generalitat, José Ciscar, cuando aseguró que, de anularse el ERE, se cerraría RTVV. Sin embargo, Julià Álvaro encuentra diversos motivos para descartar esta posibilidad. "Es un sitio para colocar gente y, aunque casi no la ve nadie -ronda el 3% de audiencia- es un medio en clave valenciana sin alternativa, por lo que es un medio de propaganda fantástico", argumenta. No obstante, tiene otro motivo sólido para certificar que el cierre no es imposible: "después de hundirla y arruinarla, el PP sabría venderlo como un logro".