Publicado: 03.12.2014 12:31 |Actualizado: 03.12.2014 12:31

Los nuevos emigrantes españoles, en busca del trabajo precario en Portugal

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Covadonga llegó a Lisboa el año pasado para estudiar un Erasmus y dadas las oportunidades laborales que le ofrecía decidió quedarse. Como ella, muchos otros jóvenes españoles ven en Portugal una opción ante la alta tasa de paro en su país natal, aunque sea a costa de aceptar un contrato precario. Esta asturiana, de 22 años y a punto de terminar la Licenciatura en Administración y Dirección de Empresas a distancia, trabaja en uno de estos centros de atención telefónica, "como casi todos los españoles jóvenes que viven en Lisboa", dice.

Empezó cobrando un sueldo base de 600 euros, que se acababan convirtiendo en poco más de 700 si cumplía con requisitos como no faltar ningún día a su puesto de trabajo. En un Portugal también en crisis, los "call centers" se han expandido hasta ser un referente de multinacionales en Europa. No obstante, los sindicatos denuncian las "pésimas" condiciones laborales de este tipo de trabajo. El sector se disparó a un ritmo del 6,5 % entre 2009 y 2012, pese a ser años más duros en la crisis económica mundial, y en poco más de dos décadas Lisboa logró concentrar los servicios de atención telefónica de empresas como Apple, Siemens, Nokia o Microsoft, y también españolas como Mapfre o Iberia.

Desde la Asociación Portuguesa de Contact Centers (APCC) apuntaron dos factores que explican este fenómeno: unos salarios por debajo de la media europea y una tasa de desempleo elevada en la última década, sobre todo entre jóvenes. Según las estadísticas oficiales de la OCDE, el sueldo medio en el país ronda los 16.500 euros brutos anuales, lejos de los 26.000 de España, los 35.500 de Francia, los 29.000 de Italia o los 36.000 de Alemania. Incluso con un sueldo que considera bajo, Covadonga no se plantea volver a España. "No quiero hacer lo mismo que todo el mundo, que es estudiar un máster que no sirve para nada, hacer prácticas en empresas que no me acabarán contratando e ir engordando el currículum no sé muy bien para qué", argumenta.

Considera que en Portugal, aunque gane poco, suma experiencia laboral, practica el portugués y el inglés, y conoce una cultura distinta a la de su región natal, Asturias, al norte de España. Aprovechando el idioma, piensa en Brasil como opción de futuro. En su opinión, "una vez se entra en el mercado laboral portugués, es muy fácil moverse". Ahora quiere cambiar de empleo y confía en encontrar alternativa, pues el de telefonista es un trabajo que califica de duro y poco agradecido, que nadie considera como definitivo. "Todo lo que me tenía que aportar un "call center" ya me lo ha aportado (...) Ahora es el momento de buscar algo mejor, y más con una carrera universitaria", justifica.

Según datos de noviembre, Portugal tiene una tasa de paro del 13,4 %, frente al 24 % en España. El desempleo juvenil en suelo luso asciende al 33,3 %, casi veinte puntos menos que en el país vecino. Aunque en Portugal están censados más de 10.000 españoles, la cifra real es mucho mayor, ya que son muchos los que optaron por no registrarse en el Consulado. Pese a la falta de datos sobre el número de compatriotas que trabajan en "call centers", varios españoles coinciden a la hora de establecer un perfil sobre qué tipo de jóvenes acaban en este tipo de empresas: Universitarios, la mayoría con conocimientos de inglés, que aceptan ocupar el puesto de telefonista mientras buscan una ocupación más cercana a su formación.

Es el caso de una joven extremeña que pide no ser identificada. Llegó hace siete años a Portugal para trabajar como maestra. Perdió su trabajo y, desde hace dos meses, trabaja en un "call center" para poder pagar el alquiler. "Yo sabía que había muchos españoles trabajando en eso y estaba claro que conseguiría trabajo", asegura. Aunque califica de "horrible" su actual empleo, necesita un sueldo para mantenerse mientras encuentra algo mejor que le permita dejarlo. "Nos gustaría trabajar de otra cosa, pero es lo que hay", se lamenta.