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"O Europa mueve el culo o queda fuera del juego"

Antonio Garrigues. Presidente del bufete Garrigues y miembro de la Comisión Trilateral

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Tras desayunar a primera hora en el madrileño hotel Ritz con el nuevo viceprimer ministro británico, Nick Clegg, Antonio Garrigues Walker vuelve a su despacho pasadas las 11 de la mañana de una reunión de la Comisión Trilateral (organización privada que fomenta las relaciones de Estados Unidos, Europa y Japón). ¿Qué ha escuchado allí ('No digo quiénes, pero gente de verdad muy significativa', dice) que habla con una vehemencia que revela su estado de ánimo enfadado? Se da cuenta y termina la conversación teléfonica con un 'perdone mi dogmatismo'.

¿Quién manda en el mundo financiero?

El mundo anglosajón y lo tenemos que entender de una puñetera vez en Europa.

¿Por qué?

Porque ellos tienen la City y Wall Street, los dos mercados financieros más importantes. Tienen los diarios Wall Street Journal y Financial Times y el semanario The Economist, la prensa económica decisiva. Además, todo el derecho financiero en el mundo es de origen anglosajón y, por lo tanto, tienen una posición de dominio muy fuerte. No manda Europa continental, mandan ellos, el mundo financiero anglosajón.

¿Y cuál es la conclusión que tiene que entender Europa?

Que ellos ni van a atacar al dólar ni a la libra. Además, tienen las agencias de calificación de riesgos, que son anglosajonas: Moody's, Standard & Poor's y Fitch, las mismas que hicieron barbaridades en sus países. Pero son suyas y se permiten poner en cuestión el euro en su conjunto y la viabilidad de países europeos en concreto. ¡Es así! ¡Es que tienen todo eso!

Pero también es cierto que detrás de la inquietud de los inversores, está la incapacidad de Europa para coordinar sus políticas

Tiene toda la razón. La debilidad propia europea, que es profundísima, se une al poder de los anglosajones. La gente no es consciente de que Europa continental, porque aquí no cuenta Inglaterra, no es otra cosa que Francia y Alemania. Si ellas van bien, las cosas funcionan; si no, las cosas van mal.

Y ahora van mal

Estamos en un momento en el que Alemania está harta de Europa y no se entiende con Francia. Las medidas que ha puesto en marcha Alemania son terribles, porque nos fuerza a todos los demás a tomar ejemplo. Pero es que además Europa no funciona unida.

Si usted fuera un inversor con posiciones en el euro y viera eso, ¿saldría corriendo hacia el dólar?

No, porque al final va a haber un entendimiento; el acuerdo es inevitable. Pensaría en la situación mundial y en algo que dice la Biblia: que lo que nos amenaza también está en peligro.

Somos interdependientes.

Claro, que nadie crea que la libra o el dólar están ausentes de peligro. Vengo de hablar con gente muy significativa en una reunión de la Trilateral y varios de ellos me decían que en Europa estamos muy quejosos, que no estamos unidos, y me recordaban una frase de Kissinger: 'Europa es un país al que se llama y o no contesta ninguno o lo hacen todos al mismo tiempo'. Eso está ahí, pero, en Estados Unidos, General Motors es propiedad de su Gobierno, que además posee más del 52% del sistema financiero. No es muy americano. Los síntomas no son buenos.

¿Qué quiere decir?

Que lo que pueda pasar en cualquier sitio debilita a todos; si se debilita el euro, también se debilitan la libra y el dólar, que nadie lo dude. Con esto no estoy defendiendo a Europa continental, o mueve el culo o nos quedamos fuera del juego. Y entraremos en un proceso de decadencia muy triste. Pero mi esperanza de esta crisis es que todo el mundo se ponga de acuerdo.

¿En qué?

Obama está luchando a muerte con los bancos de inversión por una reforma financiera. Merkel está poniendo en marcha la suya propia y los británicos, otra más. No puede ser. ¡En un mundo global, tendrá que haber una reforma financiera única! Si nos ponemos de acuerdo y Europa juega sus cartas inteligentemente, volveremos a una situación normal, seguro. Y creo que eso es lo único que puede suceder, no por optimismo, sino porque lo otro es el caos. ¡Es el caos!