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Obama aborda la seguridad marítima con los líderes del sureste asiático

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El presidente de EEUU, Barack Obama, abordó hoy la seguridad marítima, un asunto en el que mantiene serias diferencias con China, en una serie de reuniones bilaterales con líderes surasiáticos previas a la cumbre del foro Asia Oriental.

Obama se reunió en Nusa Dua, en Bali (Indonesia) por separado con los líderes de India, Filipinas, Malasia, Indonesia y mantuvo un encuentro con los países de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN).

En todos ellos abordó cuestiones como la no proliferación nuclear, cuestiones comerciales y, sobre todo, la seguridad marítima, que la Casa Blanca quiere convertir en uno de los temas claves de la cumbre que se celebrará mañana en esta localidad indonesia pese a la tajante oposición china.

Durante su gira por Asia Pacífico esta semana, Obama ha exigido "reglas claras de juego" en el mar de China Meridional, donde seis países -China, Taiwán, Vietnam, Filipinas, Malasia e Indonesia- mantienen disputas por la soberanía de las islas Spratly, un zona en la que puede haber importantes yacimientos petroleros.

Este año, las principales disputas han enfrentado a China con Filipinas y Vietnam, país este último que además discrepa con Pekín sobre la soberanía de las islas Paracel.

Estados Unidos -que ve circular 1,2 billones de dólares en comercio bilateral anualmente por esas aguas- cree que las diferencias deben abordarse en el seno de un foro multilateral como el de Asia Oriental.

China, por contra, considera que las disputas deben dirimirse exclusivamente entre los países implicados.

En una reunión hoy con los diez países de la ASEAN, el primer ministro chino, Wen Jiabao, advirtió de que "fuerzas externas no deben, bajo ningún pretexto, inmiscuirse".

Las diferencias sobre seguridad marítima no han sido, ni mucho menos, las únicas que han causado fricciones entre Pekín y Washington esta semana durante la gira que ha llevado a Obama también a Hawai, para participar en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), y a Australia.

En Hawai, Obama promovió un pacto comercial, el TPP, que ambiciona convertirse con el tiempo en un área de libre comercio para Asia Pacífico y del que ya forman parte nueve países, entre ellos Perú, Chile o Australia, y sobre el que han expresado su interés en esa cumbre Japón, México y Canadá.

China, por el momento, está excluida de este acuerdo, pues le obligaría a abrir sus mercados y permitir la competencia con sus empresas públicas en terrenos donde Pekín no tiene ninguna intención de consentirlo.

En ese foro, Obama endureció también su retórica contra las prácticas comerciales de Pekín, al que reclamó que "asuma sus responsabilidades" y respete las reglas del juego en áreas como la cotización de su divisa, la protección de la propiedad intelectual o la libre competencia en las licitaciones públicas.

En Australia, el presidente estadounidense volvió a meter el dedo en el ojo de Pekín, con el anuncio del despliegue de una fuerza militar de su país en la base de Darwin, en el norte de la isla continente, que llegará con el tiempo a alcanzar 2.500 soldados.

Obama y Gillard han hablado de la mejora de la respuesta a desastres naturales al tratar de las ventajas que ofrecerá este acuerdo.

Pero estas tropas serán las más cercanas al mar de China Meridional con las que cuente EEUU y tendrán, además, la ventaja de quedar lejos del alcance de los misiles chinos, algo que no sucede con las bases estadounidenses en el norte de Asia.

China reaccionó al anuncio con críticas, al asegurar que no es "apropiado" ni "ajustado al interés de los países de la región".

Al día siguiente, en un discurso ante el Parlamento australiano en Camberra, Obama lanzaba un nuevo llamamiento a China para que respete los derechos humanos de su pueblo.

La nueva fricción llegará mañana en la cumbre de Asia Oriental, cuyos miembros son Australia, Birmania (Myanmar), Brunei, Camboya, China, Corea del Sur, Filipinas, India, Indonesia, Japón, Laos, Malasia, Nueva Zelanda, Singapur, Tailandia y Vietnam.

EEUU quiere introducir en el documento final lenguaje sobre la seguridad marítima y China quiere evitarlo a toda costa.

Quién de los dos se imponga, finalmente, dará una idea sobre su influencia en la región.