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Obama se atreve con los ricos

El presidente de EEUU anuncia hoy la ley 'Buffet' para que las rentas altas paguen más

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Barack Obama pedirá hoy aumentar los impuestos a los ricos para financiar el plan de empleo con el que espera relanzar la economía de Estados Unidos. La idea ya ha sido tajantemente rechazada por los republicanos, pero el presidente de EEUU espera que la presión de la opinión pública, furiosa con las rencillas políticas de Washington y preocupada por la crisis, obre en su favor.

La llamada ley Buffet obligará a los que ingresen más de un millón de dólares al año a pagar el mismo porcentaje en tributos que el estadounidense medio. Este 'Impuesto Mínimo Alternativo' responde a una propuesta del multimillonario Warren Buffet, que exhortó a las grandes fortunas a hacer un esfuerzo, visto que, en muchas ocasiones, los más pudientes pagan menos impuestos que el resto del país.

En cifras, la deducción para los más afortunados se sitúa en el 15%, mientras que en el caso de las clases más modestas, puede variar desde el 10% al 35%. Lo explicó el propio Buffet en un editorial publicado en The New York Times el pasado agosto.

En su artículo, el oráculo de Omaha denunció lo bien que le trata Hacienda, al recaudar tan sólo, en su caso, el 17% de su base imponible, comparados con la horquilla del 33% al 41% del resto de la gente de su oficina, en Berkshire Hathaway, (empresa a través de la que invierte) que cobran abismalmente menos. Un dato que resaltó Obama al presentar su plan de empleo ante el Congreso y subrayar que 'Buffet paga menos impuestos que su secretaria'.

El millonario daba entonces otros datos. Desde 1992 los 400 estadounidenses más ricos pasaron de pagar un 29,2% de impuestos al 21,5%, mientras sus ingresos totales crecían exponencialmente (de 16.900 millones de dólares a 90.090 millones) haciéndoles todavía más ricos.

La Casa Blanca calcula que podría recaudar 467.000 millones

La ley Buffet afectaría al 0,3% de los contribuyentes, unas 450.000 personas, según estimó ayer The New York Times. La medida se plantearía al 'supercomité' que, antes de finales de noviembre, debe encontrar una fórmula para paliar el déficit y ahorrar un total de tres billones de dólares en los próximos diez años. Según el diario neoyorquino, Obama no dará más detalles sobre cómo piensa implementar la medida y lo dejará en manos de los 12 congresistas de la Comisión. La Casa Blanca ha calculado que podría recaudar 467.000 millones de dólares para financiar su plan de empleo.

Muchos economistas han refutado el análisis de Buffet basándose sobre todo en el hecho de que los que ganan más de un millón de dólares anuales no sólo ganan dinero con sus inversiones (como es el caso del multimillonario), donde la tasa impositiva es más baja, sino también de sus salarios, y por tanto pagan el 35% de sus sueldos como el resto de los estadounidenses que tienen una buena posición.

Otras fuentes señalan otros nichos para recaudar impuestos. Según The Washington Post, las principales desgravaciones que han ayudado a cavar el déficit estadounidense no vienen tanto de los ricos o de industrias como la petrolera otra de las medidas que debería anunciar hoy Obama sino de las exenciones que han ido acumulando las familias estadounidenses a lo largo de los últimos 25 años y que han complicado singularmente el código fiscal. Declarar a Hacienda en Estados Unidos antes de mediados de abril (Tax Day) es una pesadilla para las familias medias por lo increíblemente complicado del proceso.

Los impuestos sólo representan el 14% del PIB en la actualidad

Este verano, el director de presupuestos de Ronald Reagan, David Stockman, recordó que los impuestos sólo representan ahora el 14% del PIB, el nivel más bajo desde 1948. Una vez incluidos los descuentos (por familia numerosa, para pagar los estudios, etc), ningún político se atreve a sacarlos. El Post calcula que las familias estadounidenses habían recibido algo más de un billón de dólares en descuentos fiscales y habían pagado esa misma cantidad, por lo que el Gobierno estaba devolviendo prácticamente lo mismo que percibía.

Los republicanos ya han mostrado su férrea oposición al plan. En un discurso el pasado jueves, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo que aumentar los impuestos no es tarea 'para la comisión bipartita' del Congreso y que la propuesta presidencial equivale a una nueva injerencia gubernamental.

El argumento conservador es que los ricos crean empleo y tasarles más sería desastroso para la economía. Es el gran abismo ideológico que separa a los dos partidos y el principal motivo de enfrentamiento este verano durante el durísimo debate sobre la ampliación del techo de la deuda y la reducción del déficit.