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Obama, junto a Biden, retorna a Springfield y a la figura de Abraham Lincoln

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Barack Obama, el primer candidato negro a la Presidencia de Estados Unidos y su recién nombrado candidato a la vicepresidencia, Joseph Biden, inician hoy su aventura política conjunta en Springfield, Illinois, a la sombra de Abraham Lincoln, el presidente que abolió la esclavitud.

Es el mismo lugar en el que una fría mañana de febrero de 2007, el joven senador por Illinois anunció su candidatura presidencial, frente al edificio del Viejo Capitolio Estatal de la tierra adoptiva de Lincoln.

Fue en ese mismo sitio donde Lincoln lanzó en 1858 su campaña por un escaño en el Senado que, aunque fracasó, dejó para la historia uno de los discursos más famosos de un político eminente por su elocuencia y en el cual exhortó a que la nación, "una casa dividida" por la esclavitud, se fortaleciera en la unión.

Durante su campaña presidencial en 1860, Lincoln usó algunas habitaciones del segundo piso de ese edificio como cuartel general político, y allí también fue velado el cuerpo del presidente asesinado en 1865.

La vinculación que Obama ha cultivado con la figura de uno de los mandatarios más prominentes en la historia de EEUU incluye aspectos de la trayectoria personal de ambos hombres que los asemejan: ambos fueron, en su tiempo, advenedizos en la política de Illinois y dentro de los partidos de los que fueron candidatos.

Lincoln, hijo de una pareja de granjeros con escasa educación de Kentucky, fue el primer presidente nacido fuera de las Trece Colonias originales de las que surgió Estados Unidos. Obama, hijo de un keniano y una mujer blanca de Kansas, nació en Hawai y pasó parte de su infancia en Indonesia.

Ambos, altos y delgados, hicieron en Illinois carrera como abogados, y uno de los aspectos más notables de su imagen pública es la oratoria inspiradora.

Lincoln procedía del Partido Whig cuando ganó la candidatura del Nuevo Partido Republicano. Obama obtuvo la candidatura demócrata sin un arraigo personal en la tradicional militancia de los derechos civiles de los negros en EEUU.

En 1847 y recién llegado a la Cámara de Representantes, Lincoln se opuso a la guerra de Estados Unidos contra México, y afirmó que esa campaña bélica respondía a la ambición del presidente James Polk "por gloria militar, ese arco iris atractivo que se levanta en lluvias de sangre".

En octubre de 2002 cuando el Congreso de EEUU discutía una resolución, finalmente aprobada con votos de casi todos los demócratas, que autorizó al presidente George W. Bush para que invadiera Irak, Obama, que por aquel entonces era senador en la legislatura estatal de Illinois, levantó su voz.

"A lo que me opongo es al intento de distraernos del aumento en el número de personas sin seguro de salud, el aumento de la pobreza, la caída del ingreso medio real", afirmó en el hemiciclo del senado de Springfield, la capital de Illinois.

"A eso me opongo. A una guerra estúpida. A una guerra que no se sustenta en la razón sino en la pasión, no en los principios sino en la politiquería", argumentó Obama.

Cuando el país llevaba más de tres años de guerra interna por el mantenimiento o la abolición de la esclavitud, en 1864, Lincoln, en uso de sus facultades como comandante en jefe, decretó la emancipación de todos los esclavos que alcanzaran el territorio de la Unión.

Pero Lincoln sabía que para que esa política fuese permanente sería necesaria una enmienda constitucional.

Pocos días después del comienzo de la segunda administración de Lincoln, en enero de 1865, el Congreso presentó a las legislaturas de varios estados una propuesta para la décimo tercera enmienda de la Constitución, según la cual "ni la esclavitud ni la servidumbre involuntaria... existirán en Estados Unidos o cualquier territorio bajo su jurisdicción".

Lincoln fue asesinado en abril, y en diciembre la enmienda se convirtió en parte de la Constitución después de que fuera ratificada por 27 de los 37 estados de la Unión.