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Obama conversará este sábado con el primer ministro británico sobre el vertido

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El presidente de EE.UU., Barack Obama, tiene previsto mantener hoy una conversación telefónica con el primer ministro británico, David Camerón, en la que hablarán del derrame del pozo petrolero que explotaba BP en el Golfo de México.

La agenda de Obama gira durante estos días en torno al vertido que comenzó con la explosión y hundimiento en el mar, por causas aún desconocidas, de la plataforma petrolera "Deepwater Horizon" el 20 de abril, en un incidente en el que murieron once trabajadores.

Casi dos meses después, el incidente se ha convertido en la peor catástrofe medioambiental en la historia de EE.UU..

El pasado jueves, Obama se reunió con los familiares de los once desaparecidos, con los que habló de la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad con las que se trabaja en las exploraciones en alta mar.

El lunes y martes próximo, Obama tiene previsto realizar un viaje a los estados de Misisipi, Alabama y Florida, para comprobar los daños dejados por el desastre.

Será el cuarto viaje de Obama a la zona afectada por el derrame desde su inicio. No obstante, hasta ahora Obama solo había visitado Luisiana, y todavía no se había desplazado a la costa de los estados colindantes, también afectados por el vertido.

El miércoles, la Casa Blanca ha convocado una reunión con los principales ejecutivos de BP, empresa a la que el Gobierno de EE.UU. responsabiliza del vertido. A una parte del encuentro asistirá Obama.

La invitación fue remitida el jueves por el almirante del Servicio de Guardacostas Thad Allen, al presidente del Consejo de Administración de BP, Carl-Henric Svanberg.

En la misiva, Allen dejó claro que BP es "financieramente responsable" de todos los costes derivados del derrame, "lo que incluye los esfuerzos para parar el vertido del pozo, reducir la expansión del crudo, proteger la costa y mitigar los daños, así como proveer apoyo a largo plazo para que las personas y las comunidades puedan recuperarse".

"El vertido de (la plataforma petrolífera) BP Deepwater Horizon está teniendo un profundo impacto en la vida de los estadounidenses en el Golfo de México, y el tiempo es esencial para resolver estos temas", apuntó Allen.

Al concluir la misiva, añadió: "nuestro Gobierno no descansará o se dará por satisfecho hasta que se pare el flujo de crudo del pozo, se contenga y se limpie la mancha, y los habitantes del Golfo sean capaces de retomar sus vidas".

El pozo dañado de BP ha estado derramando al mar durante las primeras semanas hasta 40.000 barriles diarios de petróleo (6,4 millones de litros), según las cifras oficiales revisadas que ha dado a conocer esta semana el Gobierno de EE.UU..

Los nuevos cálculos efectuados por uno de los tres equipos encargados de la estimación indican que el derrame previo a la colocación de una campana de contención sobre el pozo averiado equivalía a una cifra entre los 20.000 y los 40.000 barriles, según un comunicado del Centro de Información sobre el incidente.

Hasta ahora, los expertos calculaban que el flujo de crudo alcanzaba un máximo de 20.000 barriles (3,2 millones de litros).

Las autoridades estadounidenses consideran que gracias a la campana de contención instalada la semana pasada se consiguen recoger en la actualidad 15.800 barriles diarios (2,5 millones de litros).