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Obama se convierte en el primer presidente negro de EEUU

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Por Steve Holland y Caren Bohan

Barack Obama se convirtió el martes en el primer presidente negro de Estados Unidos, e instó a los ciudadanos de su país a embarcarse en una era de responsabilidad para reparar la nación, su economía y su imagen en el extranjero.

Obama levantó una de sus manos, puso la otra sobre la Biblia que usó Abraham Lincoln en 1861 que sujetaba su mujer Michelle y repitió el juramento con el que se convirtió en el sucesor de George W. Bush y 44º presidente de Estados Unidos.

A continuación, y resplandeciente, besó a Michelle y a sus hijas Malia y Sasha y se volvió hacia el gentío en una mañana fría pero soleada.

"A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y comenzar de nuevo el trabajo de rehacer Estados Unidos", dijo ante una festiva oleada de personas en su discurso inaugural delante del ala oeste del edificio del Capitolio.

Cientos de miles de personas estallaron en un estruendo de júbilo en la National Mall, una zona que se extiende a lo largo de tres kilómetros desde el Capitolio al Monumento a Lincoln en el río Potomac, y junto a la avenida Pennsylvania hasta la Casa Blanca.

La llegada al poder del hijo de un padre keniano negro y una mujer blanca de Kansas estuvo llena de símbolos para los afroamericanos que sufrieron la esclavitud y posteriormente las políticas de segregación racial que les convirtieron en ciudadanos de segunda clase.

En un gesto a esa historia, Obama hizo un reconocimiento a las personas que construyeron el país desde su fundación, incluyendo a aquellos que "soportaron el azote del látigo y araron la tierra dura".

El presidente demócrata sucede en el cargo al republicano Bush, que estuvo dos mandatos al frente del país y que regresó a Texas tras la ceremonia, cerrando su último período presidencial con niveles mínimos de aprobación, un legado de dos guerras y una economía en recesión.

Precisamente Obama prometió medidas audaces y rápidas sobre la "muy debilitada" economía estadounidense, su máxima prioridad al trabajar con el Congreso en un paquete de estímulo calculado en 825.000 millones de dólares.

PREPARADO PARA DIRIGIR

Obama prometió que Estados Unidos se retirará "responsablemente" de Irak y ayudará a Afganistán a lograr una paz duramente ganada. En clara referencia a las duras técnicas de interrogatorio utilizadas con los sospechosos de terrorismo, prometió un cambio, y rechazó como falso el tener que "escoger entre nuestra seguridad y nuestros ideales".

"Sabed que América es un amigo de cada nación y cada hombre, mujer y niño que quieran un futuro de paz y dignidad, y que estamos preparados para volver a dirigir", manifestó dirigiéndose a los millones de personas que han visto la ceremonia desde el exterior.

Tras años de tensas relaciones con el mundo musulmán tras el 11-S y la guerra de Bush contra el terrorismo, tuvo palabras de conciliación a la comunidad islámica, diciendo que buscará "una nueva vía hacia delante" basada en el respeto y el interés mutuos.

"No nos disculparemos por nuestro modo de vida, tampoco saldremos en su defensa, y para aquellos que buscan avanzar en sus objetivos induciendo el terror y asesinando a inocentes, les decimos ahora que nuestro espíritu está fortalecido y no puede ser quebrantado, no pueden sobrepasarnos y los derrotaremos", dijo.

Las encuestas muestran un elevado nivel de apoyo al nuevo presidente y optimismo sobre los próximos cuatro años, pero Obama quiso calmar las expectativas, afirmando que las condiciones económicas en EEUU son las peores en 70 años, aunque pidió "el final de los mezquinos agravios" que han dividido a los estadounidenses.

"En este día, nos reunimos porque hemos escogido la esperanza sobre el miedo, la unidad de propósito por encima del conflicto y la discordia", señaló.

Obama agregó que la crisis económica fue consecuencia de "ambiciones e irresponsabilidad" de parte de algunos y advirtió a aquellos que manejan el dinero de los estadounidenses que se mantendrá atento. También prometió estar vigilante para asegurar que los mercados financieros no se salgan de control.

La ceremonia, celebrada en medio de medidas de seguridad sin precedentes, con 8.00 policías y 32.000 militares, se desarrolló sin problemas.

DESPLOME DE KENNEDY

En su primer acto oficial, la Casa Blanca publicó una comunicación declarando un día nacional de la renovación y la reconciliación y llamando a los estadounidenses a ayudarse los unos a los otros.

El entusiasmo del día tuvo su punto negro en el desplome del senador Edward Kennedy en el almuerzo en honor de Obama en Capitol Hill. Kennedy, de 76 años, fue operado en junio del año pasado por un tumor cerebral.

Al parecer fue un ataque con convulsiones y al ser llevado por una ambulancia estaba consciente, dijo el senador republicano Orrin Hatch, próximo al veterano demócrata.