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Obama se dirige a Copenhague; las negociaciones se estancan

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, viajó el jueves a Copenhague para ayudar a asegurar un pacto climático de la ONU, apostando su credibilidad a un elusivo acuerdo que tiene ramificaciones para él en su país y en la escena mundial.

Se espera que Obama llegue a la capital danesa el viernes por la mañana, sumándose a cerca de 120 líderes mundiales, para finalizar un proceso complicado que quiere lograr un acuerdo político para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y combatir el calentamiento global.

Hay poco tiempo y hay mucho en juego. Mientras se discute la reforma del sistema de salud de Estados Unidos en Washington, su principal prioridad nacional, el presidente planea permanecer en Copenhague menos de un día.

Eso podría ser o no tiempo suficiente para superar los continuos desacuerdos entre los países ricos y en desarrollo que han dominado dos semanas de discusiones, pero la presencia y contribución de Obama podrían conducir potencialmente a un acuerdo.

Estados Unidos ha propuesto recortar sus emisiones de gases de efecto invernadero en el rango de un 17 por ciento para 2020, en comparación con los niveles de 2005. Eso correspondería a una reducción del 3 por ciento desde los niveles de 1990, la base usada por la Unión Europea y otros.

Es poco probable que Obama proponga un objetivo más agresivo, como lo han exigido muchos países. Sus metas se basan en un proyecto de ley que fue aprobado por la Cámara de Representantes, pero que aún no ha pasado por el Senado antes de que se pueda convertir en ley.

Sin embargo, el portavoz de la Casa Blanca Robert Gibbs dijo que Obama esperaba ayudar a superar el estancamiento respecto a temas pendientes relativos a las metas de emisiones de los países ricos y los desacuerdos sobre el respaldo financiero para las naciones pobres que lidian con el cambio climático.

"Creo que el que los líderes que representan a los países en desarrollo y desarrollados de todo el mundo vengan a Copenhague brinda (...) una oportunidad para que algunos de esos temas sean resueltos y se logre un avance", dijo el miércoles Gibbs.

"El presidente está (...) esperanzado en que su presencia pueda ayudar a eso, y espera que, nuevamente, podamos dejar Copenhague con un fuerte acuerdo operacional, incluso mientras trabajamos por algo más fuerte en el futuro", agregó.

Los ecologistas dicen que Obama podría cambiar las negociaciones al prometer un firme respaldo al proyecto de ley sobre clima del Senado, que tiene una meta de reducción de emisiones un 20 por ciento más agresiva, y al dedicar su total dedicación al tema una vez que la reforma a la salud esté terminada.