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Obama se muestra enérgico mientras crece la mancha de crudo

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El presidente Barack Obama dijo que quería saber "a quién hay que patearle el trasero" por el derrame de crudo en el Golfo de México, aumentando la presión sobre BP mientras la petrolera trata de recoger más petróleo del pozo submarino dañado.

"No me siento a hablar con expertos porque este sea un seminario universitario. Hablamos con esta gente porque posiblemente tengan la mejor respuesta y así puedo saber a quién hay que patearle el trasero", dijo Obama en una entrevista que será emitida el martes por el programa "Today" de NBC News.

Estas son las palabras más enérgicas pronunciadas hasta ahora sobre la catástrofe por Obama, que ha sido criticado por su respuesta al peor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos. Obama reiteró que todos los afectados deberían ser compensados adecuadamente.

Sigue habiendo mucho en juego para todos los involucrados en el desastre, desde las comunidades de la costa del Golfo de México asoladas por la mancha de crudo, pasando por Obama y su posición, hasta BP y su pérdida de imagen entre público e inversores.

Un nuevo sondeo del Washington Post/ABC indica que el 69 por ciento de la población estadounidense cree que el Gobierno ha gestionado el problema "no muy bien" o "mal". Poco más de 1.000 personas fueron consultadas en la muestra, obtenida entre el 3 y el 6 de junio.

Las acciones de BP cerraron el lunes con leve baja en Londres. La compañía ha perdido cerca de un tercio de su valor de mercado desde que comenzó la crisis a finales de abril, y recibió otro golpe cuando Goldman Sachs redujo su recomendación desde "comprar" a "neutral".

Aunque no se prevé que se pueda detener totalmente el flujo de petróleo hasta agosto como mínimo, BP anunció un incremento en la cantidad de crudo recogida desde el pozo submarino dañado, en su último esfuerzo de contención.

El almirante Thad Allen de la Guardia Costera, que encabeza los esfuerzos del Gobierno frente al derrame, dijo que la compañía británica espera recoger 20.000 barriles de crudo al día con una cúpula que colocó la semana pasada sobre el pozo, situado a 1.600 metros de profundidad.

La firma dijo que en las primeras 12 horas del lunes logró capturar 7.541 barriles de crudo.

Si la tendencia se mantuvo durante la jornada podría haber recogido más de 15.000 barriles el lunes, cerca de un 35 por ciento más que la cantidad del domingo.

Ni Allen ni BP ofrecieron una estimación de cuánto petróleo sigue saliendo hacia las aguas del Golfo.

PRESION POLITICA

Lejos del Golfo, la presión política continúa siendo intensa en Washington, donde hay otra audiencia prevista en el Congreso para someter a BP y sus colegas a un nuevo escrutinio.

La comisión judicial del Senado llevará a cabo el martes una audiencia que lleva por nombre: "Los negocios arriesgados de las grandes petroleras: ¿Han alentado las recientes decisiones judiciales y límites de responsabilidad una conducta corporativa irresponsable?".

La audiencia del Senado se llevará a cabo tras la realizada en Chalmette (Luisiana), donde dos mujeres que perdieron a sus maridos en la explosión de la plataforma petrolífera del 20 de abril que desencadenó la crisis instaron a legisladores a responsabilizar a BP por el desastre.

"Les pido por favor que consideren castigos severos para las compañías que eligieron ignorar las normas de seguridad antes de que otras familias sean destruidas", dijo Courtney Kemp, cuyo marido, Wyatt, fue uno de los 11 trabajadores que fallecieron en la explosión.

El derrame ya ha afectado a 193 kilómetros de costas.

Después de contaminar los pantanos que sirven como refugio a la vida salvaje en Luisiana y las islas frente a las costas de Misisipi y Alabama, la marea negra se dirige a las blancas playas de Florida, donde la industria del turismo de 60.000 millones de dólares genera casi un millón de empleos.

Imágenes de aves manchadas con petróleo en las islas de Luisiana y aguas contaminadas con crudo bañando las marismas de frágiles ecosistemas han sumado presión sobre el Gobierno de Obama, que ya se enfrenta a crecientes críticas públicas sobre su gestión de la crisis.

Un tercio de las aguas federales del Golfo de México, unos 200.000 kilómetros cuadrados, permanecen cerrados a la pesca y está aumentando la cifra de aves y animales marinos muertos o heridos.