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Obama pide más ayuda para una guerra que "no está perdida"

El presidente de EEUU justifica el aumento de sus tropas en Afganistán: "El peligro no hará más que crecer"

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha confirmado su nueva estrategia militar para Afganistán. En un discurso en la academia militar de West Point en horario de máxima audiencia, las ocho de la noche (dos de la madrugada española) y en fechas en las que los estadounidenses están más preocupados por las compras de Navidad, el mandatario estadounidense ha presentado el envío de 30.000 nuevos soldados como una necesidad para acabar con una guerra que 'no está perdida'.

Para ello, Obama ha pedido la ayuda de sus aliados internacionales con un aumento de sus destacamentos militares en Afganistán. 'Algunos han aportado ya tropas adicionales y tenemos confianza en que habrá nuevas contribuciones en los próximos días y semanas', indicó el presidente estadounidense.

El pretexto de Obama para este aumento de tropas es que el movimiento talibán ha cobrado impulso y la red terrorista Al Qaeda mantiene sus refugios a lo largo de la frontera con Pakistán. 'El peligro no hará más que crecer si la región retrocede y Al Qaeda puede operar con impunidad', advirtió.

EEUU no quiere quedarse solo en el esfuerzo y espera que la OTAN mande entre 5.000 y 10.000 nuevos soldados. El enviado especial en Afganistán y Pakistán, Richard Holbrooke, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton, viajarán a Bruselas esta semana para convencer a sus aliados. Este viernes la Alianza precisará su participación, informa Isabel Piquer.

El despliegue de los refuerzos, explicó Obama, se completará antes de que concluya la primera mitad de 2010. Asimismo, Obama también quiso mostrar una luz al final del túnel al poner una fecha provisional al inicio de la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán a partir de junio de 2011.

En su discurso, Obama indicó que los refuerzos, que se sumarán a los cerca de 68.000 soldados que EEUU ya mantiene en Afganistán, tendrán como misión atajar la insurgencia y proporcionar seguridad a centros de población claves. Los nuevos soldados 'nos ayudarán a crear las condiciones para que EEUU pueda transferir la responsabilidad a los afganos', el objetivo final en la guerra, destacó.

'Se han acabado los días en los que recibían un cheque en blanco'

Por otro lado, el mandatario estadounidense afirmó que apoyará a los líderes 'que combatan la corrupción y defiendan a la gente' pero al mismo tiempo 'esperamos que los que no sean eficientes o sean corruptos tengan que rendir cuentas'.

En este sentido, lanzó una dura advertencia a los dirigentes afganos, a los que indicó que 'se han acabado los días en los que recibían un cheque en blanco'.

También aseguró que EEUU y Pakistán comparten un enemigo común y dijo que Washington reforzará su alianza con ese país, 'sobre unos cimientos de intereses mutuos, respeto mutuo y confianza mutua'.


La guerra, admitió Obama, no será barata. El envío de los soldados adicionales costará cerca de 30.000 millones de dólares en un año, admitió.

'Trabajaré estrechamente con el Congreso para hacer frente a estos costes, al tiempo que trabajamos para reducir el déficit', dijo el mandatario, que recordó que cuando asumió la presidencia en enero el costo de las guerras en Irak y Afganistán se acercaba a un billón de dólares.

Con el discurso, Obama espera convencer a la opinión pública y al Congreso

Con este discurso, Obama espera convencer a una opinión pública y a un Congreso estadounidenses cada vez más reacios a la guerra en Afganistán, que ha iniciado ya su noveno año y ha costado la vida a 918 soldados de EEUU.

Como parte de la ofensiva para persuadir al Congreso -encargado, entre otras cosas, de aprobar los fondos para el envío de refuerzos-, a partir del miércoles comparecerán en diversas audiencias los pesos pesados del equipo de seguridad de Obama.

Primero lo harán Clinton y el secretario de Defensa, Robert Gates, así como el jefe de Estado Mayor, el almirante Mike Mullen. Posteriormente pasarán por el Congreso el consejero de Seguridad Nacional, James Jones, el comandante de las tropas en Afganistán, el general Stanley McChrystal, y el embajador de EEUU en Kabul, Karl Eikenberry, entre otros.