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Obama presenta hoy el tercer pilar de su plan económico de 350.000 millones

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El presidente de EE.UU., Barack Obama, se desplaza hoy a una de las zonas más deprimidas del país, en Ohio, para anunciar otro de los pilares de su ambicioso plan de 350.000 millones de dólares para estimular la economía.

En la ciudad de Cleveland, en Ohio, donde la tasa de desempleo roza el 20 por ciento, Obama dará a conocer su propuesta para dar beneficios fiscales a las empresas que inviertan en nuevas instalaciones y equipamiento.

A estas compañías se les permitirá desgravar en un solo año, hasta 2011, el 100 por ciento de la inversión, en vez de hacerlo de manera progresiva, como ocurre ahora, en un periodo de entre 3 y 20 años.

Según los expertos de la Casa Blanca, este plan tendrá un coste en los primeros dos años para la administración de 200.000 millones de dólares.

No obstante, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, indicó que el coste neto, tomando una base de 10 años, será mucho menor, solo 30.000 millones, dado que el plan acelera las desgravaciones y las concentra en un año.

Este plan fiscal será la tercera parte del paquete de medidas que Obama quiere relanzar en este nuevo curso político, aunque sus intenciones pueden verse obstaculizadas por un Congreso en campaña electoral, y por la posibilidad de que los demócratas pierdan la mayoría de la Cámara de Representantes y del Senado el 2 de noviembre próximo.

El pasado lunes, Obama aprovechó la celebración de la Fiesta del Trabajo en EE.UU. para dar a conocer un extenso plan de inversión en infraestructuras ferroviarias y viales, y que movilizará al menos 50.000 millones de dólares.

Al plan de infraestructuras y a las desgravaciones fiscales para la inversión, se une un tercer programa que dará incentivos fiscales a las empresas que inviertan en investigación y desarrollo, y al que se destinará unos 100.000 millones.

Estos tres planes suman 350.000 millones, aunque Gibbs dejó claro que el coste neto será mucho menor a largo plazo, 180.000 millones, dado que los incentivos fiscales no costarán al Gobierno 200.000 sino solo 30.000 millones.

En cualquier caso, todas estas medidas conforman la respuesta que el Gobierno de Barack Obama quiere al fuerte parón que ha dado el crecimiento económico.

En el primer trimestre del año, la mayor economía del mundo creció de manera saludable, un 3,7 por ciento, impulsada con fuerza por el plan de estímulo económico que puso en marcha Obama nada más llegar al poder, y que ha supuesto el desembolso de 814.000 millones de dólares.

Agotado el plan, en el segundo trimestre del año EE.UU. solo creció un 1,6 por ciento, situación agravada por el alto desempleo, que en agosto llegó al 9,6 por ciento.

David Wyss, el economista jefe de Standard & Poor's, cree que sería un error dejar que venciera el anterior plan de estímulo sin ser reemplazado por un nuevo programa de gasto gubernamental.

"Retirarlo abruptamente sería un error", declaró a CNN, dada la debilidad con la que está creciendo la economía en la actualidad.

Para Mark Zandi, economista jefe de Moody's Analytics, las nuevas medidas que quiere poner en marcha Obama "no van a suponer un gran cambio. Serán útiles, pero no van a hacer que la economía se ponga a crecer con fuerza, al menos en los próximos 6 a 12 meses".

Según explicó a CNN Money, incentivar a las empresas para que inviertan tiene un doble filo, porque ayudarles a ser más eficientes puede implicar que sean capaces de producir más con menos personal, lo que dañaría el empleo.

"El gasto en inversión ha crecido bien, ese no es el problema. El problema es que las empresas no contratan", añadió.

Algunos economistas, y sobre todo los legisladores del Partido Republicano, están pidiendo a Obama que, más que lanzar planes de gasto público, prorrogue el recorte de impuestos sobre las rentas que firmó su antecesor, George W. Bush, y que vencen en diciembre de este año.

Estos legisladores son de la opinión de que mantener el recorte de impuestos es la mejor manera de estimular la inversión.

La Casa Blanca planea extenderlo, pero sólo para las familias que ganan menos de 250.000 dólares anuales. "No creo que una familia que gane 400.000 dólares al año aplace la compra de un automóvil por la situación económica", aseguró ayer, con ironía, el portavoz de la Casa Blanca.