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Obama recuerda a Luther King a pocas horas de ser presidente

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Por Matt Spetalnick y Caren Bohan

En la víspera de su histórica llegada al poder, Barack Obama se unió el lunes al recuerdo por la muerte del líder de derechos civiles Martin Luther King, subrayando las barreras raciales que ha superado el ex senador demócrata de Illinois para ser elegido como el primer presidente negro de Estados Unidos.

Tomándose un descanso en la preparación para el discurso que dará el martes cuando asuma la presidencia, Obama visitó a soldados heridos en un hospital militar e hizo un llamamiento a todos los estadounidenses para que recuerden a King dedicándose al servicio público.

Cientos de miles de visitantes han inundado Washington para las festividades, aunque la celebración se ve ensombrecida por los desalentadores retos que Obama deberá enfrentar: guerras sin terminar en Irak y Afganistán y la peor crisis financiera desde la Gran Depresión.

La ceremonia presidencial de Obama sigue a las celebraciones en honor a King, lo que agrega un profundo simbolismo al hecho de que un afroamericano reciba las llaves de la Casa Blanca, un edificio fue construido en parte con el trabajo de esclavos negros.

"Hoy celebramos la vida de un predicador que, hace más de 45 años, se paró en nuestro National Mall a la sombra de Lincoln y compartió su sueño para nuestra nación", declaró Obama en un comunicado.

"Mañana, nos convertiremos en un sólo pueblo en el mismo lugar donde aún se siente el eco del sueño del doctor King. Mientras lo hacemos, reconocemos que aquí en Estados Unidos, nuestros destinos están inextricablemente unidos. Resolvemos que mientras caminamos, debemos caminar unidos", apuntó.

El presidente electo decidió dar ejemplo y participó en varios actos de voluntariado, como pintar un refugio para sin hogar y adolescentes problemáticos, en el que acompañado por Martin Luther King III dijo a los reporteros que "no podemos permitirnos manos quietas. Todos tenemos que participar".

En uno de los discursos de llegada a la presidencia más anticipados, Obama intentará tranquilizar a los afectados por la recesión, diciendo que pueden salir de los tiempos difíciles e indicará al mundo su deseo de reparar la estropeada imagen de Estados Unidos.

Pero elegido sobre la base de una promesa de cambio tras ocho años de presidencia del republicano George W. Bush, es consciente de que si establece expectativas muy altas, podría correr el riesgo de desilusionar.

Obama ha prometido gastar cientos de miles de millones de dólares para impulsar a una alicaída economía, y ha dicho que quiere retirar de Irak a las tropas de combate en 16 meses.

HITO EN LA HISTORIA RACIAL AMERICANA

La llegada al poder del hijo de un hombre negro de Kenia y una mujer blanca de Kansas marcará un hito en la turbulenta historia de relaciones raciales en Estados Unidos.

Se cumplen más de cuatro décadas del momento cumbre del movimiento que defendía los derechos civiles liderado por King, que quería alcanzar la armonía racial y fue asesinado en 1968 por un miembro del grupo defensor de la supremacía blanca.

Desde los inicios de su campaña, Obama invocó a menudo el legado de King hasta su elección en noviembre como presidente número 44 del país. Sin embargo, también evitó llamar la atención directamente sobre la raza, pues continúa siendo un factor de división en la sociedad estadounidense y pasó a convertirse, para algunos, en un político "post-racial".

Se espera una multitud récord para la ceremonia y es probable que un millón de personas llegue hasta el National Mall, una zona abierta enorme rodeada de museos y monumentos, mientras que cientos más esperarán alineados en la ruta del desfile hacia la Casa Blanca.

Se ha desplegado una operación de seguridad sin precedentes, que incluye patrullas terrestres, aéreas y acuáticas.

El último acto oficial del todavía presidente George W. Bush será dar la bienvenida a Obama a la Casa Blanca antes de la jura y acompañarlo en una caravana de automóviles hasta la ceremonia. Luego volverá a su casa en Texas.

Bush deja el poder con uno de los índices más bajos de aprobación de las presidencias modernas y ya hay algunos historiadores que dicen que su mandato será considerado como uno de los peores de la historia.