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Obama urge a llegar a un acuerdo sobre la deuda

Propone subir los impuestos de los ricos pero también recortes sociales

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Las negociaciones entre Gobierno y oposición en EEUU para elevar el techo de la deuda y reducir el déficit están en punto muerto. Ayer, el presidente de EEUU, Barack Obama, volvió a emplazar a los conservadores a alcanzar un acuerdo amplio, no para salvar los trastos unos meses sino para el largo plazo, tras el fracaso de las conversaciones del fin de semana, y anunció que no cesará hasta conseguirlo. 'Vamos a negociar hoy y cada día hasta que resolvamos este asunto', prometió.

El domingo, Obama se reunió con los republicanos en la Casa Blanca, durante una hora y cuarto, para limar asperezas. Sin resultado. Las dos partes estaban negociando recortes por valor de cuatro billones de dólares para la próxima década, la parte más urgente para aumentar el techo de la deuda más allá de los 14,3 billones de dólares autorizados por el Congreso.

El presidente busca un acuerdo a largo plazo y no un parche temporal

La tensión se desató cuando el sábado el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, decidió retractarse repentinamente y proponer un acuerdo más 'modesto' de algo más de dos billones. En la rueda de prensa de ayer, Obama quiso meter presión. 'Vamos a conseguir un acuerdo antes del 2 de agosto' plazo que la Casa Blanca se ha impuesto para evitar un incumplimiento de pagos, repitió Obama, al tiempo que aseguró que no aceptará una solución temporal y pujará por 'el acuerdo más amplio posible'. 'Los conservadores dijo repiten que reducir la deuda es un imperativo moral y una garantía de tranquilidad para las empresas, así que vamos allá', retó. Es necesario aumentar los impuestos a 'gente como yo' para reducir el déficit, 'propietarios de jets, compañías petroleras, gestores de fondos de riesgo o autores de éxito', señaló Obama, en referencia a los considerables ingresos que le han reportado sus dos autobiografías.

Elevar el techo de la deuda, algo que el Congreso ha aprobado en repetidas ocasiones, hubiera sido relativamente sencillo de no ser por el profundo clima de crispación política. A cambio de su apoyo, los republicanos, mayoría en la Cámara de Representantes desde el pasado noviembre, piden recortes brutales para reducir el déficit. Los demócratas exigen a su vez aumentar los impuestos a los más ricos, por algo más de un billón de dólares, una propuesta que los conservadores creen que dañaría la creación de empleo.

En este sentido, en una rueda de prensa posterior a la de Obama, Boehner insistió en que el acuerdo no contemplaría en ningún caso una posible subida de impuestos. 'El pueblo estadounidense no aprobará un acuerdo que suba los impuestos a quienes crean empleos', zanjó el republicano.

Los conservadores se cierran en banda a quitar las exenciones a los más ricos

Esta negativa choca a su vez con el mensaje que lanza Boehner de que no dejará que EEUU 'deje de pagar' a sus acreedores. También es contradictorio con los mensajes lanzados desde la oficina de Boehner en los que aseguran que la subida de impuestos nunca ha estado en las negociaciones con los demócratas.

Por el acuerdo, Obama estaría dispuesto a incluir serios recortes en los programas de ayuda social, Social Security, planes de salud de los jubilados, Medicare, y de los más necesitados, Medicaid. 'Cambios significativos que nos permitirán mantener la integridad de estos programas y asegurarnos de que puedan durar no sólo para esta generación sino para las siguientes', repitió el presidente.

Obama urgió a los conservadores a ser más flexibles y aceptar compromisos en los temas que más les tocan, sus 'vacas sagradas'. En su opinión, Boehner es un líder honesto dispuesto a llegar a un acuerdo, pero también rehén del ala más extremista de su propio partido. 'Si las dos partes tienen posturas maximalistas, no llegaremos a nada', declaró Obama.

Es poco probable que EEUU llegue a la dramática situación de no poder hacer frente a su deuda. Pero el atolladero político ha creado serias inquietudes. El domingo, la nueva jefa del FMI, Christine Lagarde, advirtió de que un eventual cese de pagos de EEUU, por primera vez en su historia, tendría 'consecuencias graves y reales' en todo el mundo. La economía estadounidense sufriría 'un impacto enorme', que dispararía las tasas de interés y supondría 'un golpe tremendo para las bolsas en todo el mundo', dijo Lagarde.