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Obama viaja a Rusia, la cumbre del G8 y Ghana en una gira dominada por Irán y el cambio climático

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El presidente de EE.UU., Barack Obama, comenzará mañana una gira por Rusia, Italia -para participar en la cumbre del G8- y Ghana en la que la situación en Irán y la cooperación contra el cambio climático serán dominantes.

Según el consejero adjunto de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Dennis McDonough, Irán, su programa nuclear y su situación política postelectoral, "estarán muy presentes de manera muy destacada" en las distintas etapas del viaje.

Rusia, a donde Obama llegará en la mañana del lunes, es la primera etapa de la gira y el presidente estadounidense tiene previsto a su llegada reunirse con su colega ruso, Dmitri Medvédev, y al día siguiente lo hará con el poderoso primer ministro de ese país, Vladímir Putin.

El objetivo de Obama, según la Casa Blanca, es "reiniciar" la relación con Moscú, muy deteriorada durante el mandato de George W. Bush.

Pero también tratará con las autoridades rusas acerca del acuerdo que ambos países buscan firmar antes de fin de año sobre reducción de armamento nuclear.

Tanto representantes estadounidenses como rusos han expresado optimismo ante los progresos logrados en estas conversaciones para reemplazar al actual tratado START, suscrito en 1991 y que expira en diciembre.

Además de la reducción nuclear, Obama y las autoridades rusas abordarán también asuntos sustanciales, como el escudo antimisiles en el este de Europa que EE.UU. planea levantar, Irán, Afganistán y Corea del Norte.

Uno de los ejes de su estancia en Moscú será la pronunciación de un discurso, en la Nueva Escuela de Economía, sobre su visión de las relaciones entre Washington y Moscú en el siglo XXI, algo que ocurrirá el martes.

El miércoles, Obama partirá a primera hora hacia Roma, donde tiene previsto reunirse con las autoridades italianas antes de desplazarse a la ciudad de L'Aquila, designada por el primer ministro Silvio Berlusconi sede de la cumbre anual del G8 tras el terremoto que la asoló el pasado abril.

A lo largo de los tres días de reuniones de la cumbre, el mandatario estadounidense tiene previsto centrar su atención en asuntos como Irán y, sobre todo, la situación económica mundial.

La mayoría de los líderes presentes en la cumbre ya se vieron en la reunión del G20 en abril en Londres convocada por la crisis económica y tienen previsto continuar sus consultas en septiembre en Pittsburgh (EE.UU.) en el próximo encuentro de ese grupo.

En este sentido, a juicio de Jeffrey Reuben, del Centro de Estudios Estratégicos Internacionales (CSIS), la cumbre de L'Aquila es una "reunión puente" en la que no cabe esperar "vueltas al ruedo".

Steve Schrage, también del CSIS, considera que la gran cantidad de países presentes en la reunión, que llegarán hasta los 31 en un momento dado, "hace más difícil lograr medidas concretas".

Obama buscará, entre otras cosas, dar un impulso a las negociaciones contra el cambio climático de cara a la reunión de Copenhague de diciembre, en una reunión del Foro de las Principales Economías que presidirá durante la cumbre.

Cuestiones como la ronda de Doha sobre negociaciones comerciales o la seguridad alimentaria también ocuparán la agenda del gobernante estadounidense, que terminará su presencia en Italia con una audiencia ante el Papa en el Vaticano el viernes.

Esa misma noche, Obama viajará a Ghana para su primera visita como el primer presidente negro de EE.UU. a un país del África subsahariana.

Según la directora para Asuntos Africanos del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Michelle Gavin, en su visita Obama quiere destacar la importancia de un buen gobierno para la estabilidad y para el desarrollo.

La selección de Ghana, explicó Gavin, se debe a que "es un ejemplo admirable de un país donde la gobernabilidad mejora cada vez más, de una democracia floreciente".

Durante su estancia en Accra, Obama tiene previsto reunirse con el presidente ghanés, John Atta Mills, y pronunciar un discurso ante el Parlamento de ese país, en el que enfatizará la relación entre buen gobierno y desarrollo.

El presidente estadounidense, que viajará acompañado de su esposa, Michelle, y de sus hijas, Sasha y Malia, visitará también el fuerte de Cape Coast, utilizado como punto de partida para enviar esclavos africanos a América, antes de emprender el regreso a Washington el sábado por la noche.