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Los Obama visitan su futura casa

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El presidente electo de EE.UU., Barack Obama, y su esposa Michelle visitaron hoy la Casa Blanca, donde el primero abordó asuntos de Estado con el actual mandatario George W. Bush y la segunda conoció las próximas habitaciones de sus hijas.

Los Obama llegaron a la residencia oficial procedentes de Chicago unos diez minutos antes de la hora prevista, las 19.00 GMT, y partieron alrededor de dos horas más tarde.

Una limusina negra con cristales ahumados los trasladó hasta la dependencia.

Varios cientos de manifestantes esperaban en la parte trasera de la Casa Blanca, por donde entró la caravana del futuro presidente estadounidense, en la que viajaba también el jefe de su equipo de transición, John Podesta.

Los manifestantes portaban pancartas con mensajes como "No más guerras" y "Arresten a los criminales de guerra Bush y (el vicepresidente Dick) Cheney".

Michelle llegó a la capital antes que su esposo para visitar una escuela privada a la que podrían acudir sus dos niñas, Malia, de diez años y Sasha, de siete.

"Recibieron una acogida muy, muy calurosa", dijo en un comunicado Stephanie Cutter, portavoz del equipo de transición de Obama.

Tras el intercambio de saludos de rigor en los jardines de la Casa Blanca, los Bush y los Obama posaron para las cámaras.

Michelle lució un llamativo vestido rojo para la ocasión, mientras que Laura Bush eligió un modelo más discreto marrón otoñal. Bush y Obama llevaban trajes oscuros y corbatas azul claro.

Bush y su sucesor se enclaustraron en el Despacho Oval de la Casa Blanca, la sala en la que dentro de sólo unos meses Obama tomará importantes decisiones nacionales e internacionales y donde abordaron la importancia de trabajar juntos, según informó el equipo del senador demócrata.

"Tuvieron una discusión amplia sobre la importancia de trabajar juntos durante la transición en vista de los muchos desafíos críticos" en el terreno económico y de seguridad que afronta el país, según un comunicado difundido por el equipo de Obama.

Laura Bush enseñó a la abogada de Chicago los rincones más recónditos de la emblemática residencia, incluidas las habitaciones en las que se alojarán sus hijas, según dijo Anita McBride, jefa de gabinete de la primera dama, en una entrevista televisiva.

Esos cuartos acogieron en su día a los hijos de los Kennedy, la heredera de los Clinton y, de forma esporádica, a las hijas de los Bush, Laura y Jenna.

Michelle también se paseó por la tercera planta de la Casa Blanca, donde se alojan los huéspedes.

Obama culpó durante toda la campaña a las "políticas fallidas" de Bush de la catastrófica situación en el país y aseguró en un momento dado que cuando éste se vaya "el mundo dará un suspiro de alivio".

Pese a esas declaraciones, hoy viajó a Washington en son de paz.

"Voy a acudir (al encuentro) con espíritu bipartidista", dijo Obama el viernes en Chicago.

Bush se refirió la semana pasada a la victoria de Obama como un "triunfo de la historia americana" y pidió a los miembros de su gobierno que colaboren en todo lo posible con el equipo del demócrata durante la etapa de transición.

Obama había estado ya en la Casa Blanca, aunque hoy fue la primera vez que se adentró en el mítico Despacho Oval.

El demócrata, que venció el martes pasado por goleada a su rival republicano John McCain, recuerda en su libro autobiográfico "The Audacity of Hope" (La Audacia de la Esperanza) sus primeras impresiones de la Casa Blanca tras una visita en el 2004.

"El interior de la Casa Blanca no tiene el interior luminoso que uno podría esperar por las películas o la televisión. Está bien mantenida pero desgastada. Es una casa grande y vieja en la que uno se imagina debe de haber corrientes durante las frías noches invernales", dice Obama en su libro de aquella primera visita.

En la obra, el demócrata recuerda también otro segundo paso por la residencia en el 2005, cuando acudió acompañado de un grupo de senadores recién elegidos como él.