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Los obispos se hartaron de Jiménez Losantos

El locutor y su aliado nocturno, César Vidal, buscan acomodo al margen del sueldo pagado por los obispos 

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Las arengas de Federico Jiménez Losantos desde los micrófonos de la cadena de radio propiedad de los obispos fueron un motor indispensable en la extinta cadena de movilizaciones ciudadanas contra el Gobierno socialista, que también sacaron a los obispos a la calle. Las andanadas del locutor le han costado en los últimos dos años varias condenas judiciales, las más onerosas son favorables al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, por injurias graves y al ex director de Abc José Antonio Zarzalejos por intromisión en su derecho al honor. Hay más demandantes en lista de espera, Pilar Manjón, los sindicatos policiales o el doctor Luis Montes.

La paciencia de los obispos ha sido en este caso tan generosa como la retribución de Losantos en la COPE, pero ha tocado a su fin, cerrando una relación que se inició en 1993. Losantos se ha despedido esta semana de su micrófono, igual que su émulo nocturno, el publicista César Vidal, que ya ha recogido su despacho. Ambos probarán suerte juntos en una emisora creada ad hoc y ligada a Libertad Digital, que comenzará a emitir en septiembre.

Los obispos empezaron a plantearse su relevo en 2008 después de acusar recibo de las quejas del Gobierno, el PP y el mismísimo Vaticano, pero se han tomado su tiempo. Con el único aval del presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Rouco Varela, tras darles la espalda otro abanderado de la ultraortodoxia, el cardenal Antonio Cañizares que preparaba su nuevo destino en Roma en calidad de ministro del Vaticano la Iglesia ha dado oxígeno a Losantos y Vidal hasta abril. Hace dos meses, el locutor admitió que las diferencias con sus patrones eran insalvables.

Días después de hacer público su inminente adiós, Losantos hacía responsables de su relevo 'sobre todo', a las presiones del cardenal Antonio Cañizares y al 'PP de Rajoy y Gallardón'.

Escollo permanente en las tensas relaciones entre la jerarquía católica y el Gobierno y ariete contra el PP cuando no asumía sus tesis, Losantos ha arrastrado en su caída a Vidal, que asumió la franja nocturna de opinión en la cadena después de 'buscar la dirección del señor [dios]' y tras pedirle 'una señal' para decidirse, según escribió hace unos días en una despedida que tituló sin derrochar imaginación: 'Adiós, COPE'.