Publicado: 27.04.2015 16:06 |Actualizado: 27.04.2015 16:40

Los obispos piden "perdón" por no haber sabido responder a los más pobres

Así lo han expresado en el documento 'Iglesia, servidora de los pobres', aprobado en la última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española (CEE)

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El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Juan José Omella.- EFE

El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, el obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, Juan José Omella.- EFE

MADRID.- Los obispos han presentado un documento titulado Iglesia, servidora de los pobres en el que muestran su preocupación por las consecuencias de la crisis, proponen una regeneración moral y piden "perdón" por los momentos en que no han sabido responder a las necesidades de los más vulnerables.

"Pedimos perdón por los momentos en que no hemos sabido responder con prontitud a los clamores de los más frágiles y necesitados", indican los obispos en esta instrucción pastoral que han elaborado durante la CV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, ante el "sufrimiento" que aflige a muchos españoles desde que estalló la crisis.

Entre las situaciones que les preocupan, los prelados destacan el paro que afecta a jóvenes y mayores de 50 años; los niños que viven en la pobreza; la situación de los ancianos olvidados por sus familias; y el "escandaloso" número de abortos unido a una "carencia de una política de decidido apoyo a las familias".

La corrupción, un "grave pecado"

Los obispos han denunciado este lunes los casos de corrupción en la esfera pública que suponen una "grave deformación del sistema político" y cuyo origen sitúan en la "codicia financiera" y la "avaricia personal" y han pedido que estos comportamientos sean atajados "lo antes posible".



Juan José Omella, obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño, ha sido el encargado de elaborar este documento, que señala la corrupción como "rasgo de la sociedad actual" y destaca que ésta supone una "grave afrenta" a la sociedad y que es una conducta éticamente reprobable y "un grave pecado".

"Es una grave deformación del sistema político", ha asegurado Omella, quien ha urgido a "poner la transparencia y la honradez dentro del servidor de la sociedad y del servidor de la iglesia".

Los obispos -que aseguran que éste no es un documento político- piden recuperar la dimensión ética de la economía para que ésta sea más inclusiva y advierten de que la actividad económica no puede resolver todos los problemas sociales.