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Objetos encontrados en Edimburgo

El surrealismo continúa de moda en el Reino Unido con nuevas y sorprendentes exposiciones.

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El surrealismo sigue de moda en el Reino Unido con exposiciones como Another World. Dalí, Magritte, Miró and the Surrealists, en la Dean Gallery, de Edimburgo, que forma parte de las Galerías Nacionales de Escocia.

Si tenemos en la memoria más reciente otras anteriores como la dedicada a Leonora Carrington y Remedios Varo, en la Pallant House Gallery, de Chichester; Ángeles de la Anarquía, en la Galería de Arte de Manchester, o La Casa Surrealista, del centro Barbican de Londres, clausurada la semana pasada, es como si el mundo artístico británico quisiera resarcirse de la falta de interés con el que ese movimiento fue acogido en un principio en un país por aquellos años reticente a las vanguardias de la Europa continental.

Obras maestras de Salvador Dalí, René Magritte, Pablo Picasso, Alberto Giacometti y Joan Miró se dan cita en Edimburgo, con piezas que han sido cedidas por prestigiosas colecciones públicas y privadas internacionales que se suman a la del propio museo escocés, que mostrará todos sus fondos surrealistas por primera vez.

Another World analiza los inicios del Surrealismo y la influencia que sobre este movimiento ejerció el Dadaísmo y las ideas anti-stablishment de Tristan Tzara, Jean Arp y Marcel Janco, entre otros exponentes de la tendencia surrealista, como Man Ray, Marcel Duchamp o Max Ernst, quienes confluyeron en París finalizada la Primera Guerra Mundial, entre 1919 y 1922.

André Breton emergió sumo sacerdote del movimiento a comienzos de la década de los veinte, empleando el término surrealista, utilizado por Apollinaire para definir al grupo. Los surrealistas se reunían en sesiones en las que mezclaban hipnosis, escritura automática y exploración del inconsciente y de los sueños, coincidiendo con el auge de las ideas freudianas y fascinando a poetas como Paul Elouard, Robert Desnos o Louis Aragon y a pintores como André Masson, Miró o Ernst.

La escultura también perdió su sentido tradicional, y objetos encontrados más o menos casualmente y extraídos de su contexto original se convierten en objetos artísticos por la voluntad de Duchamp, Dalí, Bretton, Pablo Picasso o Man Ray.

Según explican los comisarios de la nueva exposición, la primera obra de un surrealista en quedar incorporada a las Galerías Nacionales de Escocia fue una atípica del francés André Masson titulada Río en Invierno, adquirida en 1967.

Poco a poco entraron otras mucho más importantes como una escultura fundamental de la etapa surrealista de Giacometti titulada Mujer degollada, adquirida en 1970; el ominoso cuadro Le Drapeau Noir de René Magritte; Pintura de Miró, o el Gran Amante I de Max Ernst.

No faltan las imágenes con mujeres desnudas y tranvías misteriosos en calles desiertas del belga Paul Delvaux; las inquietantes muñecas descoyuntadas de Hans Bellmer; los collages que hizo Max Ernst para la novela Une Semaine de Bonté o las ilustraciones de Dalí para Los Cantos de Maldoror de Isidore Ducasse.

También está representado Henri Rousseau, tan admirado por Picasso y a quien los surrealistas contaron entre sus precursores, y hay obras de dadaístas alemanes como Georg Grosz o Hannah Höch, y de numerosos surrealistas ingleses como Eileen Agar, John Banting, Toni del Renzio o Roland Penrose.





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