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Occidente reacciona con cautela al plan ruso de nueva estrategia de seguridad

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La propuesta rusa para diseñar una nueva estrategia de seguridad en Europa, que Moscú cree serviría para mejorar las relaciones entre Rusia y Occidente, está recibiendo una templada acogida por parte de los representantes europeos en la conferencia ministerial que la OSCE celebra en Atenas.

Este pacto de seguridad, impulsado por el presidente ruso, Dmitri Medvédev, pretende salvar lo que el Kremlin considera una situación de desequilibrio que no se llegó a superar tras el fin de la Guerra Fría y la desaparición de los bloques.

"El documento ruso se puede ver de forma positiva como algo que ofrece una oportunidad a todos los miembros de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) para trabajar juntos", declaró hoy a los medios el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner.

El plan planteado por Rusia pretende crear un tratado de seguridad jurídicamente vinculante, centrado en cuatro puntos: respeto de las obligaciones; control de armamento; igualdad de criterio en la solución de conflictos; y cooperación en la lucha contra amenazas comunes.

Sin embargo, la oferta rusa ha quedado hasta la fecha diluida en la apuesta de europeos y estadounidenses por aplicar el llamado "proceso de Corfú", por la isla griega en la que el pasado junio se debatió la necesidad de renovar la estrategia de seguridad pero sin romper el sistema actual de la OSCE y de la OTAN.

En ese sentido, Kouchner declaró que los miembros de la Organización coinciden en que "las propuestas rusas pueden actuar como una adición al proceso de Corfú y no como un bloqueo al proceso".

A su vez, el ministro de Exteriores austríaco, Michael Spindelegger, aseguró que "está fuera de discusión" que el debate sobre ese nuevo pacto de seguridad debe producirse "dentro y no fuera de la OSCE".

"No hay una necesidad urgente de sustituir la actual arquitectura de seguridad, hemos de mejorarla", opinó por su parte el responsable de la diplomacia holandesa, Maxime Verhagen.

Desde Estados Unidos, el subsecretario de Estado, James Steinberg, ha indicado que su país está considerando la propuesta pero que las reformas no deben afectar al papel de la OTAN.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, advirtió de que "ha llegado la hora de que Europa cambie, hay una necesidad de pasos decisivos para superar las líneas divisorias que aún existen en la región Euro-atlántica"

El sentimiento ruso de marginación a manos de Occidente ha ido creciendo en los últimos años, con la ampliación de la OTAN hacia los antiguos países del Pacto de Varsovia y de la antigua zona de influencia de Moscú.

"Rusia se siente mal en este ambiente de fronteras que han cambiado desde (el último dirigente soviético) Mijaíl Gorbachov y siente hostilidad", declaró Kouchner al respecto.

Esa tensión se disparó en agosto de 2008, debido al enfrentamiento armado entre Rusia y Georgia por la región separatista georgiana de Osetia del Sur, que acabó con la declaración unilateral de independencia de esa república y de la también georgiana de Abjasia.

El propio Kouchner reconoció que aquel conflicto sorprendió a la OSCE y demostró que los mecanismos de la Organización "no están preparados" para responder a ese tipo de situaciones.