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Occupy London deja San Pablo y se muda a los barrios

Los indignados descentralizarán sus actos de protesta después de que un tribunal de apelación ratificase la orden de desalojo del campamento

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Repican las campanas que dan las 12 del mediodía en el reloj de la catedral de San Pablo, el epicentro de la protesta de los indignados londinenses, donde se plantaron el pasado 15 de octubre con sus tiendas de campaña para manifestarse contra el sistema capitalista y a favor de una distribución de la riqueza más justa. El grupo de personas que ha representado al movimiento Occupy London en el tribunal de apelaciones no tiene motivos para estar contento: el juez David Neuberger acaba de rechazar la apelación para continuar la protesta en el exterior del templo.

A partir de ahora, la City of London (una institución similar al Ayuntamiento) tiene carta blanca para desalojarlos. No caben nuevos recursos y, si llevan el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, su apelación no invalidaría la ejecución de la orden británica.

El desalojo se llevará a cabo aunque los indignados recurran a Estrasburgo

Las autoridades locales han instado a los indignados a que se retiren de la vía pública. En la tienda de campaña que hace de recepción, Harjeet Kaul descuelga varios carteles. 'Somos manifestantes pacíficos y nos retiraremos de aquí. No obstante, el movimiento Occupy London no desaparece. Continuaremos alzando nuestra voz y en los próximos dos meses iremos por todo Londres llevando nuestro mensaje a los barrios', explica Harjeet. 'No queremos cambiar el mundo, queremos mejorarlo', subraya.

Para la una de la tarde han convocado una asamblea en la tienda-universidad o en las escaleras de la catedral. Como ha empezado a llover, la opción es obvia: la tienda-universidad, a la que acuden unas 25 personas. Ante la orden de desalojo, unos prefieren resistirse al desahucio, otros sugieren cubrir con pétalos de rosa el campamento y la mayoría opta por acatar la orden judicial y trasladarse a otros lugares, como el campamento de Finsbury Square y la Escuela de las Ideas, ambos en Islington (norte de Londres).

La lluvia que chorrea por los toldos no entorpece el desarrollo de la asamblea. Nadie parece sorprendido por la decisión del tribunal y todos aceptan las cámaras de televisión que graban la reunión. Uno de los atentos al debate es Bombadil: tiene 62 años, nació en Brighton, ha sido profesor de Matemáticas y estaba en Liverpool, desempleado, cuando leyó en la prensa que tres clérigos anglicanos habían dimitido por la actitud hostil de la jerarquía de la catedral de San Pablo contra los manifestantes.

El desalojo se llevará a cabo aunque los indignados recurran a Estrasburgo

'Yo sólo había protestado cuando era joven en la Universidad de Sussex', explica Bombadil. 'Sin embargo, al leer los motivos de esta protesta, me vine a Londres porque quiero mejorar el mundo. No sólo por nosotros, sino también por nuestros hijos', añade. Este exprofesor duerme en una tienda de Finsbury Square y utiliza los servicios sanitarios e higiénicos de un refugio social cercano. Ha soportado temperaturas de diez grados bajo cero y pasó las navidades con un grupo de manifestantes en el citado centro. 'Perderemos el foco central de San Pablo, pero continuaremos preguntándonos cómo cambiar el sistema para que sea justo para todos', concluye.

Tras la derrota judicial, los indignados deberán desmantelar su campamento. Si no lo hacen, se exponen a un desalojo por la fuerza. Por si acaso, reparten un manual sobre cómo actuar si se produce una intervención policial nocturna o diurna.