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La OCDE alerta sobre los trucos de las empresas para no pagar impuestos

La posibilidad de compensar con pérdidas los beneficios futuros se usa pervirtiendo "el espíritu de la ley"

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Años de bonanza o crisis, vacas gordas o famélicas. Salvo raras excepciones, hay un dato que crece sin parar: los créditos fiscales que acumulan las empresas de los países desarrollados, según ha detectado la OCDE y recogido en un informe hecho público ayer. Un crédito fiscal es un derecho a ahorrarse impuestos en el futuro que se otorga a las empresas cuando pierden dinero. Dicha pérdida puede ser real o deberse a ajustes contables que dejan igualmente en rojo la línea del resultado neto. Puede ser porque la facturación no ha cubierto los gastos o porque se ha revisado el valor de una inversión. En ambos casos, el resultado es que la empresa paga menos impuestos.

La tentadora opción y el alarmante aumento de las pérdidas pendientes de ser compensadas ha llevado a la OCDE a concluir que 'algunas empresas están utilizando los recovecos legales para diseñar agresivos esquemas de planificación impositiva' que esquivan el pago de impuestos de un modo 'que no está en el espíritu de la ley'. Dicho de otro modo: las pérdidas que están atesorando no son reales, sino fruto de las posibilidades que abren las normas contables. El dinero que se van a ahorrar en impuestos es muy real. Por eso la OCDEadvierte a los gobiernos para que cooperen en la detección y prevención, porque, en los tiempos que corren, 'la planificación fiscal agresiva es un motivo de creciente preocupación'. Alemania destaca como uno de los que más carga acumulaba en pérdidas a compensar por sus empresas incluso antes de la crisis. En concreto pasó de 380.233 millones de euros en 2001 a 576.300 millones en 2006, cifra que equivale al 24,8% de su PIB. Nueva Zelanda y Suecia también rondan el 20%.

La acumulación de pérdidas se produce también en años de bonanza

El informe recoge que la mayoría de países de la OCDE permite deducirse pérdidas contra beneficios futuro. Distingue entre los países que no limitan y los que como España (que no ha facilitado datos para este informe) fijan un periodo máximo, que en el caso español es de 15 años.

Esto acaba de cambiar. Para asegurarse del cumplimiento de los objetivos de déficit, el Gobierno acaba de modificar dicho plazo ampliándolo a 18 años a cambio de limitar durante los tres próximos ejercicios la parte del beneficio a la que pueden restar pérdidas acumuladas las empresas con más de 20 millones de facturación.

Alemania acumula créditos fiscales a compensar iguales al 25% de su PIB

España está también entre los países que permiten transferir de una a otra empresa créditos fiscales acumulados en caso de fusión y no hace pagar impuestos por los beneficios obtenidos por filiales de otros países, mientras que las pérdidas sí se pueden deducir.

Francisco de la Torre, secretario general de los Inspectores de Hacienda, reconoce que 'las bases imponibles negativas son un tema difícil de controlar, desde el momento en que una multinacional con pérdidas en Irlanda (donde el impuesto de Sociedades está al 12,5%) puede compensarlas en países con el impuesto más alto, como España o Alemania'. Se trata, añade, 'de un tema complicado agravado porque en los últimos tres años se han disparado las pérdidas. Dentro de unos años va a ser muy difícil comprobar que estas eran reales y se va a añadir un problema recaudatorio a futuro a la drástica caída que ha sufrido el Impuesto de Sociedades con la crisis'.