Publicado: 06.05.2014 11:10 |Actualizado: 06.05.2014 11:10

La OCDE tampoco se cree las previsiones del Gobierno: augura más paro y menos crecimiento

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mejora sus perspectivas sobre la economía española tanto para este año como para el próximo, pero menos de lo que anticipa el Gobierno, sobre todo en lo que se refiere al empleo, y por eso pide nuevas medidas de apoyo y formación, en particular para los parados de larga duración.

En su informe semestral de Perspectivas publicado este martes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula que la economía española crecerá un 1% este año, el doble de lo que anticipaba en noviembre, y un 1,5% en 2015, también cinco décimas más de lo que había augurado anteriormente.

Son cifras que se quedan por debajo de las que había presentado la pasada semana el Gobierno (1,2% en 2014 y 1,8% en 2015) y de las comunicadas ayer por la Comisión Europea (1,1% y 2,1% respectivamente).

El economista de la OCDE encargado del estudio sobre España Alberto González, explicó que la recuperación de la economía española se va a asentar esencialmente en las exportaciones (acelerarán su ritmo de progresión al 5,6 % este ejercicio y al 6,3% el próximo), pero que respecto al escenario de hace seis meses se ve una remontada de la demanda interna, en particular el consumo, que crecería un 1% tanto en 2014 como en 2015 al tiempo que la inversión se irá acelerando progresivamente (0,3% y 2, respectivamente), lo que servirá para compensar un gasto público que seguirá con recortes (-3,6 % y -2,5 %).

Sin embargo, que aumenten las exportaciones no implica que aumente el empleo, sobre todo en un contexto de fuerte ajuste salarial y de plantillas.  A este respecto, la OCDE estima que la tasa de paro disminuirá en un punto porcentual este año (al 25,4 % de media) y otro tanto el próximo (al 24,4 %), con lo que sería netamente peor de lo que espera el Ejecutivo (24,9 % y 23,3 %).

Además, González hizo notar que esa caída del desempleo será el resultado tanto de un crecimiento del empleo, como de una caída de la población activa por la gente que, desanimada, abandona la búsqueda de un puesto de trabajo, y por los que se marchan al extranjero en busca de oportunidades, en proporciones que no quiso ofrecer.

Destacó que el hecho de que más del 50% de los parados llevan más de un año en esa situación "es uno de los grandes retos", y que hace falta "continuar con los esfuerzos para dar apoyo y asesoramiento a los desempleados, que en algunos casos también necesitan recibir formación para estar preparados para competir por las nuevas oportunidades que surgirán".

La OCDE estima que la inflación media este ejercicio en España se situará en el 0,1% y en el 0,5% en 2015. De hecho, la deflación es uno de los principales riesgos que afectan al país junto al alto desempleo y al nivel de deuda pública, que va a superar el umbral del 100% del Producto Interior Bruto (PIB) y colocarse en el 101,4% en 2015.

Si la inflación fuera todavía más baja de lo anticipado, eso ralentizaría los esfuerzos para restablecer las cuentas públicas, y si los precios siguen también muy bajos en el resto de la zona euro, será más difícil que España pueda ganar en competitividad.

"Las condiciones de crédito se han estabilizado pero siguen siendo más difíciles que en otros países de la zona euro"

Por lo que respecta al déficit, los autores del informe señalan que bajará del 7,1% del PIB el pasado año al 5,5% en 2014 (el objetivo que se ha fijado el Gobierno) y al 4,5% en 2015.

"La prioridad de la reforma fiscal debe ser fortalecer el crecimiento económico y la creación de empleo", señaló González, antes de añadir que hay impuestos que son más proclives para la generación de actividad, pero sin dar nombres.

Por lo que respecta a la situación del mercado bancario, constató que "las condiciones de crédito se han estabilizado pero siguen siendo más difíciles que en otros países de la zona euro", y eso es un factor que pesa negativamente en la inversión, sobre todo para las pymes, las más vulnerables a la persistente disminución de ese flujo.