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La OCDE teme que se duplique el número de parados

 En un informe para los ministros de Trabajo del G-20, advierte del peligro de la ralentización

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Los ministros de los países del G-20 se reunieron ayer en París con la difícil misión de analizar la situación del empleo en las 20 economías más ricas del planeta. Sobre la mesa de discusión se encontraron un documento elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el que advierten que aún faltan 20 millones de puestos de trabajo en los países del G-20 para recuperar el nivel de empleo anterior de la crisis, pero que, con la tasa de creación de empleo actual, para finales de 2012 harán falta al menos 40 millones de puestos de trabajo.

Según los datos de estas dos organizaciones, es necesario crecer al menos a una tasa del 1,3% para crear el empleo necesario para absorber el crecimiento de la población y recuperar además las tasas de empleo anteriores a la crisis en 2015. Sin embargo, muchos países de la zona del euro pueden crecer por debajo de este nivel, según los últimos datos difundidos por el Fondo Monetario Internacional. Según los pronósticos del FMI, España no crecerá a tasas iguales o superiores al 1,3% hasta 2013, en línea con otros países de la zona del euro.

En este contexto, los organismos sugieren a los países miembros del G-20 que en las economías que aún tenga margen de maniobra fiscal se priorice la inversión pública en infraestructura para responder a la demanda del empleo. En cuanto a los países donde se están aplicando medidas de austeridad, las instituciones piden que se apliquen disposiciones como la bonificación en las contrataciones en los grupos más débiles. En particular, reclaman poner el foco en programas para aprendices y para los parados de larga duración. Las políticas activas de empleo son claves, según el informe.

Los sindicatos, que asistían en calidad de invitados al encuentro, pidieron a los países del G-20 que prioricen la creación de empleo con la misma 'voluntad política' con que se trató a la banca en el inicio de la crisis. Por otra parte, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, abogó por una 'regulación social' a escala internacional, además de la financiera y económica, para evitar una posible competencia entre países en derechos laborales.

'No hay elección' porque, en caso de no proceder a la regulación social, 'la respuesta será el proteccionismo', opinó el líder de turno del club de estos 20 países. 'La crisis ha mostrado que la globalización, si no está equilibrada, no será viable', previno. 'El G-20 sólo conservará su legitimidad si consigue demostrar su eficacia con el crecimiento y el empleo', sentenció el presidente francés.