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La OCDE ve a España lastrada por el paro juvenil y la falta de innovación

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) considera que España, para que pueda transformar su modelo productivo, tendrá que deshacerse de importantes lastres como la elevada tasa de paro juvenil, la falta de innovación o una política energética poco sostenible.

Así lo cree el secretario general de la organización, Ángel Gurría, que inauguró hoy el seminario "Más allá de la crisis: el futuro del sistema multilateral" organizado por la Fundación Ramón Areces y participó en el décimo aniversario de la revista Capital, en tanto que mañana se entrevistará con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

En opinión de Gurría, el Gobierno español está reaccionando de forma adecuada a una crisis cuyo peor efecto ha sido un rápido y profundo deterioro del empleo, que no se va a recuperar hasta que el crecimiento económico no sea más fuerte y sostenido.

En este sentido, cree que en toda Europa el escenario macroeconómico en los próximos cinco años será "mediocre", con un crecimiento bajo y una desempleo alto, lo que obligará a acelerar los cambios estructurales.

No obstante, Gurría no tiene dudas de que la economía española está en fase de recuperación y de que existe la clara voluntad política de adoptar las medidas necesarias para consolidar esa mejora, a lo que cree que contribuirán algunas fortalezas del país, entre las que señaló el bajo endeudamiento del Estado en comparación con el promedio de los países de la UE.

El secretario general de la OCDE reconoció que los líderes de países que se han encontrado con la crisis durante su mandato han tenido que enfrentarse a una opinión pública insatisfecha, pero descartó que en España el descontento social pueda diluir las medidas puestas en marcha por el Gobierno.

Entre las reformas acometidas aplaudió la del sistema financiero, que cree que ha dado una solución a las entidades más débiles; la del mercado laboral, que servirá para flexibilizarlo; así como los cambios que se quieren hacer en las pensiones, que considera que garantizarán la viabilidad del sistema a futuro.

No obstante, dijo que para llevar a cabo la transición de "una economía del ladrillo a una economía de cerebros" aún están pendientes importantes y urgentes reformas, entre ellas, la que permita reducir la tasa de paro entre los jóvenes, que supera el 40%.

En su opinión, acabar con esta lacra pasa necesariamente por una reforma educativa centrada en ampliar la formación profesional y en mejorar los vínculos entre la enseñanza superior y el mundo de la empresa, así como en adecuar los planes de estudios a las necesidades de la futura economía y promover la formación continúa en el trabajo.

"Les decimos a los jóvenes que vale la pena seguir estudiando uno, dos o tres años más para que después haya un 44% de jóvenes ocupando puestos de trabajo para los que están sobrecualificados", lamentó Gurría.

Junto con el mercado laboral y la educación, el otro pilar sobre el que cree que debe sustentarse la transformación de la economía es una reforma de la regulación que elimine cargas a la competencia e impulse la innovación en un país que "se ha quedado atrás" en esta materia, según el responsable de la OCDE.

"En España hay un sentido de la innovación limitado y no se apuesta suficientemente por los sectores con un mayor valor añadido para el resto de la economía", dijo.

Pero para un modelo de crecimiento más productivo y "verde", Gurría ve también obstáculos en una política energética que todavía subvenciona la producción de carbón, apenas grava los carburantes y no establece un uso sostenible de recursos como el agua, "un bien escaso cuya tarifa no refleja su coste".

En este sentido, avanzó que el próximo estudio económico de la OCDE sobre España, que se publicará a finales de año, hará especial énfasis en las políticas del agua.