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La OEA suspende a Honduras por el golpe de Estado

Expulsa de la organización al país por la "ruptura del orden democrático". Manuel Celaya reiteró su pretensión de viajar hoy al país.

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Tal y como se preveía, la Organización de Estados Americanos ha decidido suspender con efecto inmediato la participación del Estado de Honduras en el organismo, una grave medida que sigue al golpe de Estado que tuvo lugar el pasado domingo y que sacó del poder a Manuel Zelaya. Ayer, el presidente golpista renunció a la organización tras reunirse son Insulza y ante la previsible expulsión del país.

Tras la suspensión, el presidente depuesto, que acudió a Washington para participar en la Asamblea General Extraordinaria de la Organización de Estados Americanos (OEA), reiteró su intención de viajar hoy a Honduras, adonde llegará hacia el mediodía, pese a las advertencias de que su regreso puede provocar graves confrontaciones o enfrentamientos violentos.

Esta es la primera vez desde la firma de la Carta Democrática Interamericana en 2001 que los países miembros de la OEA deciden suspender a un Estado miembro, aunque existe un precedente anterior con la exclusión de Cuba en 1962.

Los países miembros del máximo organismo interamericano votaron a mano alzada a última hora del sábado la suspensión de Honduras, con 33 votos afirmativos y, por tanto, aprobaron la exclusión de ese país por unanimidad. Para aprobar la suspensión hicieron falta dos tercios de los votos, es decir, al menos 24.

En su intervención ante la Asamblea, Zelaya insistió en que hoy regresará a Honduras, de donde fue expulsado tras el golpe de Estado, para devolver la 'paz' a su país.

'Vuelvo (...) porque necesitan la paz en mi país', indicó ante los presidentes de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y de Paraguay, Fernando Lugo, y los cancilleres del continente americano.

Zelaya advirtió que el 'régimen del terror está vivo' en Honduras y 'está operando', en referencia al Gobierno que surgió del golpe de Estado y que está encabezado por Roberto Micheletti, y a las 'represiones' que tienen lugar en ese país.

El depuesto presidente dijo que rechaza enérgicamente el retorno de la fuerza por encima de la razón.

'Si permitimos que una persona armada ultraje a un presidente, entonces qué hará en la calle', se preguntó Zelaya, quien aseguró que Honduras lleva soportando 'seis días de represiones continuas' y 'el pueblo está sufriendo y está angustiado'.

Después de la intervención de Zelaya tomó la palabra Cristina Fernández de Kirchner, quien se dirigió a su colega dándole su apoyo al afirmar que 'estoy aquí no sólo como presidenta sino también como parte de una generación que fue objeto de golpes en Latinoamérica'.

Por su parte, el presidente paraguayo, Fernando Lugo, señaló que 'no es al presidente Zelaya a quien defendemos; es parte del pueblo, de la historia, del país de Honduras'.

Lugo destacó que lo ocurrido en Tegucigalpa 'no pertenece solamente a Honduras', dado que 'la pesadilla al retorno de regímenes duros está latente' en muchos países de Latinoamérica.

El presidente de Paraguay felicitó además a la OEA por su 'inteligencia y sabiduría' de haber buscado la mejor salida a la crisis en Honduras, y destacó la importancia del organismo en la comunidad internacional 'por pequeña que sea'.

Los Estados miembros de la OEA aprobaron a última hora del sábado por aclamación todo el texto de la resolución que insiste en que Honduras deberá continuar cumpliendo sus obligaciones como miembro de la organización, en particular en materia de derechos humanos.

En este sentido, la Asamblea General de la OEA insta a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a que continúe adoptando todas las medidas necesarias para la tutela y defensa de los derechos humanos y las libertades fundamentales en Honduras.

Por otra parte, encomienda al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, que, junto a otros países, promueva otras iniciativas para la restauración de la democracia y el Estado de derecho de Honduras, así como la restitución de Zelaya, de manera que pueda cumplir con su mandato para el cual fue elegido democráticamente.

La resolución alienta además a los Estados miembros y a las organizaciones internacionales que revisen sus relaciones con Honduras, lo que podría implicar sanciones de diferentes niveles y formas, económicas, políticas y diplomáticas, por parte de los países miembros de la OEA.

El texto destaca que 'ninguna gestión implicará el reconocimiento del régimen surgido de esta ruptura del orden constitucional'.

Por último, instruye a Insulza que remita la resolución a los demás órganos del Sistema Interamericano y al secretario general de las Naciones Unidas.